Perú. Hallan muro principal de Cahuachi

Publicado en América el 5 de Diciembre, 2005, 9:28 por terraeantiqvae

Perú. Hallan muro principal de Cahuachi


IMPONENTE ESTRUCTURA. El enorme muro de adobe enlucido con diversos motivos nasca aporta grandes luces acerca de la arquitectura de estos antiguos peruanos. El arqueólogo Giuseppe Orefici confía en que el próximo año esta construcción quedará totalmente desenterrada.



ANTESALAS. También se ha encontrado una serie de habitaciones que habrían sido para actividades religiosas.



CONFIRMACIÓN. Los restos de las antaras rotas adrede confirman la presencia nasca.



AVANCES. Luego de 23 años de investigación, los hallazgos en Cahuachi han cobrado gran importancia para la comunidad de arqueólogos.



Fuente de las fotografías:

Fuente: José Rosales Vargas  / El Comercio, Perú, 4 de diciembre de 2005

Enlace: http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionImpresa/Html/2005-12-04/impNacional0414588.html


CENTRO ITALIANO STUDI E RICERCHE ARCHEOLOGICHE PRECOLOMBIANE

MISSIONE ARCHEOLOGICA ITALIANA

PROYECTO NASCA 1982-2002.

CENTRO CEREMONIAL DE CAHUACHI. 

Dentro de la compleja problemática del desarrollo urbano en el área de Nasca, Cahuachi representa, para muchos autores, uno de los momentos de expansión habitacional de la Costa Sur. Esta interpretación se ha basado en la descripción que Strong ha dado sobre la ocupación de algunos montículos, pero extendiendo una realidad limitada a todo el contexto arquitectónico del sitio. Las investigaciones más recientes han aclarado muchas dudas sobre la función real del sitio, en base a los resultados de las excavaciones sistemáticas en diferentes sectores.

Durante las investigaciones conducidas hasta el 1999 por la Misión Italiana "Proyecto Nasca" se llegó a conclusiones (aunque parciales) que permitieron afirmar que todos los sectores analizados tenían un carácter ceremonial y que las actividades humanas registradas en los templos siempre estuvieron relacionadas a ritos o a la producción de objetos sagrados. El análisis de la arquitectura, de la cerámica y de las ofrendas asociadas no dejan duda sobre la destinación de los edificios. La presencia en las cercanías de sitios cuya función residencial ha sido comprobada, atestigua que la concentración demográfica en el valle fue elevada y que la mayoría de estos poblados estaba estrictamente vinculada con el centro ceremonial y sus directivas. 

Arquitectura y tipología constructiva. 

El área investigada ocupaba una superficie de 24 Km2, incluyendo los sectores totalmente cubiertos por el arena, los destruidos por el agricultura y la parte desplazada en la margen derecha del Río Nasca. Las construcciones, casi invisibles desde el terreno, tienen una distribución irregular, ya que fueron concebidas en diferentes momentos y sin un dibujo urbanístico preconcebido. En efecto, cada fase de desarrollo correspondía a las exigencias de la vida de la clase sacerdotal y de los rituales a celebrar. Desde el punto de vista distributivo se observa una mayor expansión y concentración de los edificios a lo largo de la margen derecha del Río Nasca (3 Km aproximadamente), en un ancho variable entre los 500 y los 800 m. Se distinguen dos concentraciones importantes que hemos denominado Zona A y Zona B. Ambas están señaladas en los lados E,W y S por anchos muros perimétricos cuya función todavía no está aclarada, aún su edificación parece posterior respecto al núcleo monumental propiamente dicho.

La situación evidenciada por la aerofotografía sólo deja intuir el contorno de los templos de la fase terminal de Cahuachi y atestiguan parcialmente la presencia de los grandes edificios sepultados. Lo que siempre se pensaba como una gran plaza entre la Gran Pirámide y los montículos adyacentes, resultó ser un enredo de corredores, plataformas, cuartos encerrados en el interior de recintos amurallados, rampas y escaleras de conexión. Sólo gracias a las excavaciones arqueológicas se está recuperando la verdadera imagen del centro ceremonial. A este propósito hay que señalar que el sitio tuvo una importancia especial ya en el Período Precerámico, como fue comprobado en el sector Y10 en 1988: en la base arcillosa natural subyacente a un edificio piramidal encontramos una pequeña estructura ceremonial y un enterramiento que dieron 5 fechados correspondientes al 4200 a.C.

La tipología Nasca más arcaica equivale a un patrón ya presente en los valles de la Costa Sur del Perú en el Período Inicial caracterizado por la concentración de población en asentamientos muy grandes, en la cercanía de edificios religiosos, que constituyan los antecedentes del centro ceremonial (Pueblo Viejo podría ser un ejemplo). En Cahuachi esta fase no está bien definida pues las expresiones Nasca más antiguas corresponden a estructuras dispuestas según un largo eje EW en el área septentrional de todo el conjunto. El material empleado es básicamente el adobe cónico; los muros no tienen cimientos y están apoyados directamente sobre el substrato arcilloso; la forma de los edificios es rectangular o cuadrada, tal vez tronco-piramidal a uno o dos escalones. En la sumidad había una estructura con paredes de quincha y armazón de palos de huarango (Prosopis pallida) que sustentaban un techo de esteras o paja. Se reconoce el patrón arquitectónico Paracas pero integrado con una mayor experiencia tecnológica y un mejor acabado. Hasta la fecha, el único ejemplo existente en el cual hemos podido comprobar la decoración de los enlucidos con persistencia de la antigua iconografía, corresponde a la pared norte del Templo del Escalonado, así denominado por un friso de gran tamaño, repetido en paneles y representando el motivo del doble escalonado.

La segunda fase de remodelación refleja la existencia de una ya marcada estructura social basada en jerarquías y clases sociales, cuya organización vertical culminaba con una superestructura religiosa que justificaba todo el sistema a nivel ideológico. En esta etapa se observa un cambio radical en la organización espacial, debido a las mayores necesidades de abastecimiento del centro ceremonial que tenía el control de varios centros agrícolas distribuidos en los valles cercanos. Algunos templos anteriores fueron rellenados con material procedente de otros edificios y con objetos relacionados a los rituales (cerámica rota expresamente con fin de sacrificio, tejidos, huesos vegetales, ofrendas) más bloques de arcilla intercalada con capas de vegetales atados y dispuestos con sistema plectomorfo, para conferir más elasticidad a las estructuras. El adobe paniforme alargado con base elíptica llana, fue el elemento de construcción privilegiado. Los muros tenían espesos enlucidos, tal vez decorados con colores o incisiones; muchos sectores fueron transformados en recintos, plazuelas y terraplenes.Se sucede un cambio también en la morfología de la estructuras , abandonando el sistema de plataformas simples para adoptar un patrón escalonado constituido por terrazas superpuestas con un intervalo llano medianamente de 1-2 m. de ancho. Al interior de las gradas los terraplenes fueron concebidos con estrechos pasadizos de conexión, tal vez paralelos, pero sin comunicación entre ellos, encerrados por grandes muros de adobes. Plataformas intermedias, conectadas con escaleras y rampas, tenían la función de correlacionar los montículos entre ellos. La cultura material asociada es propia de las fases más tempranas de Nasca.

El tercer momento de remodelación coincide con el apogeo de Cahuachi. Se construyen estructuras escalonadas de gran tamaño entre las cuales las que Strong, durante sus excavaciones en los años 50, denominó Gran Templo y Gran Pirámide. La producción de artefactos alcanza su máxima especialización, y la monumentalidad de las obras atestigua el bienestar y la opulencia de la sociedad Nasca en este período (I siglo d.C.). Las ofrendas, el tipo de material vegetal empleado en las construcciones, la abundancia de toda clase de artefactos en los rellenos y en relación a los pisos, demuestra que hay un surplus productivo que permite mantener la clase al dominante y además utilizarlo en forma de tributo u ofrenda. Es probable que en este período la explotación del suelo agrícola y de los recursos bosquivos alcance su maximum, sin algún tipo de prevención y salvaguardia del patrimonio natural. La realización de grandes obras públicas (edificios, canales de riego) y la concentración de mano de obra y artesanos presuponen el consumo ingente de madera para construir, cocer cerámica, cocinar. La excedencia de productos alimenticios sirve también al sustentamiento de los artesanos y albañiles, los cuales probablemente vivían en los poblados del valle, bastante cerca del centro ceremonial.

Esta situación determinó la necesidad de una revisión del parámetro de control social y una reorganización global conforme a las nuevas necesidades. Esta cuarta etapa evolutiva se caracteriza por la subdivisión de los espacios arquitectónicos por medio de diafragmas y la remodelación de los pasadizos; los grandes recintos fueron rellenados para obtener terraplenes pavimentados. Se observa la utilización más frecuente de elementos como las columnas, constituidas por un ánima de huarango recubierta de capas alternadas de arcilla y fajas de cañas atadas, destinadas a sostener techos de paja o esteras.

Es probable que algunas de estas transformaciones se debieron a un cataclismo natural de tipo aluvial, cuyas evidencias geológicas fueron encontradas en las capas culturales correspondientes y en los antiguos derrumbes de los muros puestos a la luz durante nuestras excavaciones. Las huellas de paso de agua, los depósitos de grava y guijarros, la erosión de paredes y pisos atestiguan sin duda el acontecimiento de una violenta calamidad.

El cambio incluyó también los sectores periféricos al Este, que fueron incorporados al área central; al Oeste surgieron nueva construcciones de tipo monumental. Los materiales culturales asociados no varían substancialmente, pero en la iconografía cerámica se observa una disminución de los temas iconográficos relacionados con las divinidades marinas, lo que podría señalar una fase de transición de valores; el abandono de algunas estructuras templares, quizá desvirtuadas en su función originaria, justo en el momento de máxima expansión es otro elemento que anticipa un momento de crisis.

La fase final de Cahuachi se puede reconocer en la conformación que todavía se observa en algunas estructuras. En la última transformación gran parte de los muros fueron demolidos, los perfiles escalonados de los templos asumen un aspecto menos evidente o desaparecen, los edificios vienen tapados y sellados con una gruesa capa arcillosa, que confiere al complejo arquitectónico un aspecto imponente, pero puramente escenográfico, sin el soporte logístico de la antigua distribución espacial. En el 1991 encontramos un ejemplo muy significativo de este momento en un gran recinto ceremonial rellenado y sellado después de un impresionante sacrificio de 64 llamas, rodeadas de ofrendas de cerámica, vegetales y animales, más tres cabezas-trofeo orientadas hacia los camélidos; a poca distancia se encontraron los entierros de 2 personajes, quizá relacionados a todo el contexto de la sepultura. Toda la inhumación fue sellada con una capa de arcilla sobre la cual fue colocada una cabeza trofeo de piedra. La fase final de Cahuachi se ubica alrededor del IV siglo d.C. y coincide con los fechados obtenidos en los sectores correspondientes. Más que un declino de Nasca, todo parece indicar un colapso debido probablemente a varios motivos, entre los cuales el más determinante fue el factor climático-ambiental. Probablemente, se produjo un éxodo hacia otros sitios de parte de algunos grupos humanos. Los antiguos núcleos periféricos tomaron más poder, ya no vinculado al dominio teocrático de Cahuachi que mantuvo su carácter sagrado y se convirtió paulatinamente en una inmensa necrópolis. 

Descripción de los principales conjuntos arquitectónicos excavados 

Lo que es considerado el núcleo monumental de Cahuachi, se compone de 4 grandes conjuntos de edificios, delimitados por una muralla perimetral que los encierra. Este núcleo, que hemos denominado Zona A, comprende la Gran Pirámide (Y8) y el Gran Templo (Y5) al sur, el Templo de Escalonado (Y2) a NW y los Montículos 1 y 2 (Y1), coligados entre ellos por un grande espacio intermedio rodeado por muros y trámite plataformas a la Gran Pirámide en su lado oriental; en el medio de estas estructuras se encuentra un grande espacio sin apariencia de construcciones, que algunos autores consideraron como una plaza.

En el sector más occidental, en la Zona B, hay otra agrupación de grandes edificios, también delimitados en tres lados (S,E,W) por grandes muros continuos. Aquí, durante las excavaciones de 1991, 1994 y 1995 (Y13) hemos podido encontrar las evidencias de unos rituales relacionados al momento final del funcionamiento de las estructuras. Continuando hacia el Oeste se encuentra otro montículo piramidal (Y10) de grandes dimensiones en la base del cual se encontraron la estructura y el entierro del Precerámico; las construcciones, adaptándose al terreno escarpado, continúan con densidad menor, por 2 km. y más hasta alcanzar el área arqueológica denominada Estaquería.

Desde la Zona A hacia oriente, el centro monumental continua su extensión con una densidad constructiva intensa, hasta a la altura del Hacienda Cahuachi y de allí sigue por 2km aprox. con una concentración decreciente. El desarrollo de Cahuachi, como se puede ver es en forma lineal, con dirección este-oeste, pero no tenemos datos sobre su expansión hacia el norte, en el terreno ocupado por los actuales bosques de algarrobos y los cultivos: hay evidencias de estructuras destrozadas, tanto al interior del bosque, como en la margen derecha del río, pero no hay más la posibilidad de analizarlas, por su estado de destrucción casi total. 

El sector que más ha evidenciado las transformaciones arquitectónicas de Cahuachi ha sido el que denominamos Y1 (Montículos 1 y 2), al este de la Grán Pirámide. Las primeras excavaciones, en 1984, fueron conducidas en una trinchera externa a las estructuras, paralela al lado Oeste del Montículo 1. Se evidenció una estratigrafía perteneciente a la etapa de ocupación final, compuesta principalmente por gran cantidad de elementos vegetales (chala de maíz) utilizadas en el relleno de los recintos periféricos que estaban en la base del montículo; en el lado norte de la excavación se determinó la presencia de unos entierros intrusivos del Horizonte Medio, colocados debajo de la pavimentación de arcilla que funcionaba con los muros perimetrales. Se averiguó una situación muy disturbada por los saqueos, pero fue posible constatar que la grande área plana entre los edificios de la Zona A no era una plaza, sino una plataforma que se conectaba al montículo a través de rampas y escaleras, y que en su interior era repartida en patios menores. En los años sucesivos fue posible establecer que había por lo menos 5 etapas bien diferenciadas en la evolución constructiva de Cahuachi. El Montículo1tiene una altura de casi 14 metros y ocupa una superficie de 1000 m2 aprox. Nació como estructura aislada, con una función que no es posible determinar. En su extremidad N-W se encontró la base de la construcción y la evidencia de la conexión con los muros de los grandes recintos ubicados en el lado occidental del montículo. Se observó que esta base había sido remodelada varias veces, para agregarle nuevas construcciones perimétricas. Después la altura de la construcción fue modificada para satisfacer nuevas exigencias y hacer funcionar los corredores internos: para alcanzar altura, se utilizó material procedente de otras estructuras que se utilizó como relleno, junto a los elementos que caracterizan casi todos los rellenos artificiales de Cahuachi, o sea, vegetales, cerámica ceremonial rota exprofesamente, fragmentos de textiles, material óseo humano y animal, ofrendas, conchas. Entre los materiales más interesantes, no asociados al relleno sino a los pisos de los recintos, se encontraron pulidores y espátulas para la de cerámica, conchas de mejillón con pigmentos, pinceles, valvas de Spondylus no trabajadas, textiles con trazado el motivo de bordar, que podrían indicar alguna actividad artesanal relacionadas al montículo. De la primera etapa se identificaron algunos ambientes rellenados y sellados con piso; otros muros sirvieron como contención de relleno para levantar la construcción; originariamente existía una rampa de acceso en adobes cónicos que fue enterrada para modificar la forma del la estructura. Entre los materiales de construcción el más arcaico fue el adobe cónico de arcilla gris o amarillenta, muy similar a los utilizados en el valle de Casma. En la segunda fase se coligaron el Montículo 1 y la altura más al Sur (Montículo 2) mediante un grande patio, obtenido sobre una plataforma natural intermedia; en este momento el segundo montículo cambia su conformación anterior: se entierran las rampas de acceso y sobre las antiguas estructuras se erigen pequeñas edificaciones, también sujetas a variaciones frecuentes en su destinación y tipología; además se destruyen los grandes muros que separaban el nuevo patio de los montículos para obtener nuevos accesos. La tercera fase se reconoce por la construcción de grandes recintos colaterales relacionados lateralmente a la estructura y coligados con rampas y escaleras. Durante esta etapa se procede a rellenar algunos ambientes reutilizando los materiales de otros sectores y elementos seleccionados procedentes de las ceremonias anteriores (cerámica, textiles, huesos, conchas, plantas, artefactos etc.); también en esta fase se destruyen porciones de muros preexistentes para delinear la nueva conformación. Sobre el piso que sella los rellenos en la parte superior del montículo, se utiliza un elemento nuevo, la columna (en Y1 EXP6-EXP14). Se trata de una evolución del simple poste de algarrobo, o más bien, de una solución estética en la cual el armazón siempre es de madera, pero se mejora su aspecto y se aumenta su poder de soportar un peso mediante un sistema ingenioso. Entorno a toda la superficie del palo se aplicaba una capa de arcilla fina, todo era envuelto con cañas amarradas estrechamente por medio de cordeles; se aplicaba otra capa de arcilla y así siguiendo, hasta alcanzar el diámetro requerido, medianamente de 60-80cm. En el Gran Templo (Y5 EXP39), en 1988 hemos encontrado un ejemplo bien claro de un cuarto hipóstilo de 6x5m, con 2 hileras de 4 columnas, cuya construcción - según la fecha relativa a un fogón asociado al piso superior del ambiente y más tardío del piso asociado a las columnas misma, debe ser anterior al 80 d.C. El uso de la columna sigue también en la cuarta fase, en la cual no hay más elevación de grandes edificios, mientras se reutilizan las viejas estructuras, modificando su función. Los elementos más característicos son las menores dimensiones de los ambientes y de los muros, un sistema de construcción que denota escaso conocimiento técnico, las huellas de ocupación de la sumidad de los montículos evidenciada por muros bajos y pequeños que portaban paredes de quincha; la huellas de grandes incendios averiguadas en esta fase en algunos sectores de Cahuachi (Y13 EXP51, Y12EXP47) deben todavía ser explicadas. La quinta fase, la que precede y define el declino de Cahuachi es evidente en todas las estructuras que hemos excavado. En este momento los diferentes ambientes se rellenan completamente, destruyendo los muros que pueden disturbar la nueva morfología de los montículos, y se nivela toda la superficie con una capa de arcilla uniforme; el efecto es de un conjunto volumétrico, sin más espacios interiores, con una drástica reducción de cada actividad.

En la Gran Pirámide (Y8), un complejo de 20m de altura, con base cuadrada de más de 100 m de lado, con cuerpos escalonados visibles. Las excavaciones fueron conducidas en el lado NE en dos sectores separados: el primero en conexión con la segunda plataforma, para analizar el sistema constructivo y el segundo en la base del primero gradón para averiguar el sistema de conexión entre las plataformas. En el sector más alto se evidenció un muro perimetral adosado al montículo, preventivamente uniformado con andamiento rectilíneo. La pared mostraba haber sido destruida intencionalmente durante la quinta fase de remodelación: había todavía la huella de los adobes sacados en las fracturas del revoque; en esta fase la construcción asumió su forma a escalones inclinados y fue elevada en altura, según el sistema de adaptar la arquitectura a la conformación del terreno y utilizando las capas naturales arcillosas como base de los muros; fue utilizado un adobe paniforme alargado de color amarillento, utilizado frecuentemente en la segunda y tercera fase de la evolución de Cahuachi. Se evidenciaron 6 niveles de piso; en el más antiguo había huellas de grueso material arenoso transportado por un flujo aluvial; en la pavimentación se habían excavado 3 pocitos de ofrenda conteniendo vegetales combustos y fragmentos de cerámica ceremonial de fase 2 y 3. El segundo sector presentaba una superficie irregular, parcialmente hundida en correspondencia del perfil de la terraza, hecho que nos indujo a suponer la existencia de un coligamiento entre las plataformas. En efecto se encontraron dos muros paralelos de 2,50m de altura, que delimitaban un corredor de acceso al interior e la primera plataforma. El relleno del ambiente pertenecía a la capa colocada durante la fase final de Cahuachi, cuando se eliminaron todos los recorridos internos de los edificios. La estratigrafía evidenció restos de vegetales intercalados con elementos rotos de otras construcciones, colocados con regularidad. El corredor se insertaba perpendicularmente, con rumbo N-S, en el gradón de la pirámide y fue excavado por un largo de 10 m; las paredes divergentes hacia el alto, seguían con andamiento también ligeramente divergente con un ancho de 1,60 medianamente por 8,20m; aquí formaban dos esquinas, y continuaban por 2,30m, restriñendo el pasaje que se acababa frente a un muro de contención, en un vano cuadrangular que, en su lado este daba acceso a una escalera de conexión con la segunda plataforma. El acceso del corredor había sido construido interviniendo en la capa natural y completando la trinchera con dos muros adosados. La altura originaria debió alcanzar los 3,5m; fueron hallados pocos fragmentos de cerámica, pero bastante significativos para integrar el conocimiento de las piezas modelados (escultóricas) utilizadas en el centro ceremonial. Se hallaron una oreja y parte de los cuernos de un ciervo en cerámica, modelados en tamaño natural, probablemente hacientes parte de una escultura ornamental del complejo piramidal. La parte superior de los muros era horizontal y redondeada y formaba un mismo nivel con la plataforma: tenía huellas de palos de un techado sobre el acceso que sustentaban una cobertura de cañas tapadas con barro, todo con evidencia de combustión. La datación de los carbones del techo proporcionó una fecha correspondiente al 90±20 d.C. En la arquitectura Nasca - también en la funeraria - se obtenía el endurecimiento de las capas de arcilla que involucraban los techados por medio del fuego; esto desecaba y cocía el barro que envolvía las cañas, confiriendo al la cobertura menor peso y más resistencia. La escalera, de 1,40 de ancho por 2,25 de largo era construida con el ya citado sistema de peldaños reforzados con palos de huarango; tenía 11 peldaños y un altura de 2,90m que alcanzaba el nivel de la plataforma superior. Esto es un ejemplo aislado de los sistemas de conexión entre los cuerpos del montículo piramidal y, aunque no se han excavado otras plataformas, es probable que este sistema sea repetido también en diferentes puntos de la pirámide. En la excavación que se hizo en 1991 en la esquina E del segundo gradón, encontramos una situación muy disturbada por fenómenos de erosión debidos a un fuerte pasaje de agua ; los resultados no aportaron nada de nuevo respecto a la arquitectura del conjunto, pero aclararon que la que parece una rampa (según las fotografías aéreas) es solo un derrumbe progresivo de las estructuras debido al pasaje de agua, que ha disuelto los muros y confundido las capas estratigráficas.

El "Gran Templo" (Y5) es la más imponente estructura de Cahuachi, puesto que antiguamente sus dimensiones globales debían superar los 150 x100 m de base con una altura variable entre los 15-20m, no detectable en la situación actual.

La excavación de 1988, en la segunda terraza, bajo la capa aluvial, evidenció un ambiente rectangular hipóstilo, que ya hemos mencionado, que funcionó respecto a 2 niveles de piso separados por un relleno de material aluvial sedimentario, compuesto de areniscas gruesas que cubrían todo el piso subyacente. Incluidos en esta capa y compactados por la humedad, se encontró una ingente cantidad de fragmentos de antaras, "sacrificadas " antes de construir el piso superior; otras eran contenidas en pequeños pozos votivos excavados en la pavimentación y otras, juntas a fragmentos de tambor, en una grande olla intruida en el piso y contenida en una pequeña estructura de arcilla. La enorme cantidad de instrumentos musicales permitió hace un estudio arqueomusicológico tipológico y funcional . Pero, la totalidad del contexto, la evidencia de rotura en sitio de los instrumentos (contrariamente a la norma, muchos fragmentos pudieron ser pegados y se llegó a una reconstrucción así completa de los contenidos en la olla) deducibles por el tipo de fractura y los signos de golpes, el hecho que Strong señala haber encontrado restos abundantes de antaras en el Gran Templo nos han inducido a formular un hipótesis. Si bien es casi imposible poder relacionar los montículos a ceremonias específicas, en este caso pensamos puedan haber una relación con la estructura y la música, o una relación entre el momento de tapar un piso antiguo con acompañamiento de conjuntos de instrumentos musicales que, al final de la ceremonia se sacrificaban simbólicamente. En 1994 y 1995, en el sector Y13 EXP52 y EXP55, en la Zona B, hemos encontrado otras evidencias de rotura intencional de antaras, en asociación a una estructura que fue incendiada. Pensamos que el Gran Templo, por su posición central y sus dimensiones, bien podía prestarse a la celebración de ceremonias importantes, con presencia de músicos.

El conjunto Y2, al NW de la Gran Pirámide y al W del Montículo 1 (Y1) también contribuyó en la definición de los patrones constructivos en su secuencia. En 1987 fue hallada una construcción de gran tamaño, enterrada exprofesamente, y utilizada sucesivamente como base del conjunto que hace parte de uno de los mayores sectores arquitectónicos relacionados a la Gran Pirámide. El frente norte del templo tenía presuntamente una dimensión de 60m, pero no es posible conocer la superficie total que ocupaba. En 1986 se hizo una primera excavación en la parte alta del complejo, donde se individuó la ocupación más tardía durante la cual se englobaron todas las estructuras más arcaicas para formar un único conjunto conectado a la Gran Pirámide. En seguida se programó ampliar las excavaciones, debido al hallazgo en las capas más profundas de material del Horizonte Temprano final y restos de adobes de un antiguo muro.

La estructura ubicada en 1987 presentaba un grande muro inclinado en adobes cónicos alto 4,5m, con rumbo E-W; la superficie de la pared muestra tres elementos principales: un zócalo de 2,5m de altura, una faja que contiene la decoración y, a los 4 m de altura, un recodo de 45cm, formando casi una grada, del cual prosigue el muro por 50cm más.

Sobre la pavimentación exterior, 2m al norte, había sido levantado otro muro paralelo a la estructura, formando un corredor encajado, del cual no es posible conocer la salida al este ; sucesivamente se colocaron unos contrafuertes perpendiculares y se rellenaron los espacios con material procedente de otras estructuras (adobes, terrones, quincha, cerámica y otro material cultural fragmentado). Los adobes de los contrafuertes fueron colocados en forma ordenada y ligados con arcilla, para compactarlos.

El muro norte del edificio inhumado presenta dos capas de enlucido de arcilla gris, espesa 2/3cm., perfectamente conservada . En el zócalo, a 1,80 m de altura hay huellas de palos con intervalos de 50 cm, probables restos de un antiguo techado; además se observan unos grabados rectilíneos al estilo de arañaduras, de origen no aclarada. La faja decorativa, obtenida mediante incisión, presenta una secuencia de paneles (hemos evidenciado 10) de 1,10x1m, cada uno de los cuales presenta un doble motivo escalonado de tres gradas que aparece en forma negativa/positiva, como en la cerámica Paracas. La posición del friso, en la parte alta del muro parece ser un elemento arcaico de la arquitectura del Horizonte Antiguo. Hay un ejemplo parecido representado en una vasija Paracas de Museo Nacional de Arqueología y Antropología de Lima . Hasta la fecha es el único ejemplo de friso en Cahuachi y en el valle de Nasca. Se encontraron motivos grabados en los muros, también en la Zona B, como la figuración de un orca marina (Y13 EXP48, Recinto 1), pero siempre como elementos aislados y no como concepto decorativo arquitectónico. Lo que hemos denominado "El Templo del Escalonado", es una estructura totalmente artificial, que fue levantada sin aprovechar de las pendientes del terreno. En las fases sucesivas, la estructura fue completamente encerrada en la remodelaciones que se subsiguieron hasta llegar a la cuarta transformación, cuando todos los cuartos más tardíos fueron rellenados y la parte superior pavimentada y ocupada con estructuras de muros bajos y paredes de quincha; después como en todos los sectores de Cahuachi, todo el conjunto fue sellado con una capa arcillosa. En 1988 hemos averiguado algunas de las etapas de remodelación y se encontraron otras estructuras en la parte superior del edificio, caracterizadas por cambios constantes en la distribución y en la funcionalidad; las interventciones efectuadas en estas fases cubrieron definitivamente las estructuras más antiguas relacionadas con el interior del Templo del Escalonado, impidiendo cualquier tentativo de recuperarlas, sin que se destruya las construcciones de arriba . De todas maneras en Y2 es evidente la acción de enterramiento intencional del templo, con todo el cuidado posible, quizá al fin de preservarlo: esto se nota del tipo de relleno puesto entre el muro con friso y el muro paralelo frontal, por la pequeña capa de vegetales y arena colocada en protección del piso, por la capa de arena fina hecha escurrir entre la pared y el relleno, siempre a nivel de protección. En el Perú hay varios ejemplos documentados de costumbres análogas en templos del Horizonte Temprano.

En 1991se empezaron las excavaciones en un conjunto formado por un montículo paralelepípedo con orientación de las fachadas principales N-S y los recintos en conexión con el mismo, denominándolo Y13 : se decidió de averiguar toda la superficie de los recintos y las eventuales conexiones con pasadizos y accesos, para no dejar de examinar partes de los contextos que pudieran determinar informaciones sobre utilizaciones más complejas del sitio. Se registró la presencia de pasadizos intermedios entre los diferentes recintos que se ubicaron con números (P1, P2, etc.) diferenciándolos de los 9 recintos (R I, R II, etc.). Los principales pasadizos rodean exteriormente el R I. La estructura paralelepípeda que se encuentra en el lado Sur de R I evidenció la presencia de un muro adosado que posiblemente encierra el acceso a la unidad interna de la construcción.

En 1994 y 1995 se focalizó la investigación en el montículo adosado a los recintos en su lado N, para averiguar la secuencia cronológica de las diferentes remodelaciones y la presencia de eventuales materiales que indicaran la asociación de la estructura con los recintos y su relación con el momento del abandono del sector.

El conjunto que comprende este sector está incluido en un montículo al W de la zona monumental central de Cahuachi, conformado por una serie de terrazas con cuartos y recintos cuya función poco a poco se quiere aclarar. En 1991 excavamos un recinto (EXP 48) colinque proporcionó datosmuy interesantes ya que se evidenció un cuarto conteniendo una deposición-sacrificio de por lo menos 64 camélidos, rellenada y sellada en el momento final de ocupación y del probable abandono del sitio: el fechado de material orgánico (fragmentos de Lagenaria sp.) asociado a los camélidos y de carbones vegetales en conexión con el piso más tardío resultan ser comprendidas entre 1660 ± 40, 1650 ± 50 y 1580 ± 50, que corresponden al momento hipotizado del abandono de Cahuachi. Los hallazgos de ofrendas de cabezas humanas y de una cabeza lítica, más la presencia de tumbas relacionadas al entierro de los camélidos atestiguan el sentido ceremonial de todo el contexto. El recinto estaba rodeado en tres lados por un pasadizo que en la esquina SW comunicaba con un acceso cubierto por una estructura en adobes y palos de madera. La entrada accedía a una escalera con peldaños reforzados en el ángulo frontal con palos de huarango: de frente a esta escalera había una puerta sellada que accedía al conjunto central del montículo configurado como una plataforma. En 1994 y 1995 se puso a la luz la sumidad del montículo, individuando un cuarto con columnas y otras importantes evidencias de sacrificio ritual de animales y objetos (1 camélido y 28 antaras de gran dimensión).

Entre 1996 y 1999 se continuaron la excavaciones en los sectores Y1, Y5, Y13 y se realizarono otras investigaciones en los nuevos sectores Y14, Y15, Y16, cuyos datos están en fase de elaboración y publicación. 

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Cahuachi, por sus características constructivas, su utilización a lo largo de varios siglos, período en el cual fue sometido a varias remodelaciones y reconstrucciones, es una fuente óptima de datos. El elemento de construcción principal fue el adobe, en formas, tamaño y colores diferentes. En la tipología presente en todo el centro ceremonial hemos individuado un mínimo de 5 formas, con sus variantes . Los adobes paniformes y molariformes fueron los más utilizados en la construcción de los muros de Cahuachi, con algunas variantes que no es posible saber si fueron debidas a distintas formas de elaboración de parte de los diferentes artesanos o si tuvieron un significado específico. Entre estos había un tipo paniformes múltiple, obtenido con la sobreposición de las masas arcillosas todavía no consolidada, en un número variable entre tres y siete estratos, que producía una forma particularmente alargada en el sentido de la altura. Un tipo paniforme aplastado, de dimensión más pequeña, parece pertenecer a los elementos más arcáicos, paralelamente al adobe cónico. El tipo molariforme, con base plana y cuerpo redondeado, de altura variable, tiene dimensiones mayores. Además se encontró un tipo con toda la superficie tratada con surcos paralelos profundos, presente en un solo sector. Analizando la composición del empaste de una muestra de adobe, se observó que contenía un mineral margoso adhesivo (montmorillonita probablemente en forma de caliza) y desgrasante compuesto de cuarcita y feldespato ; nunca observamos inclusiones de vegetales u otros elementos. El aparejo de los adobes varía según el tipo de muro que tienen que conformar. Si el espesor tenía que ser más consistente se colocaban de seguida dos adobes de cabeza, explotando su largo. En caso contrario era suficiente un solo adobe. Los de forma cónica eran asentados horizontalmente sobre una capa de mortero, con la base redonda hacia el paramento, tal vez en ambas caras del muro; en casos muy raros hemos encontrado ejemplos con los adobes cónicos colocados verticalmente. Luego se procedía a la aplicación del enlucido que se acababa con otra capa de arcilla más fina y perfectamente alisada. Aunque raros, hemos encontrado algunos ejemplos de pintura, azul y roja, en las capas de enlucidos. Los únicos ejemplos de decoración con friso que tenemos fue encontrada, como ya hemos señalado, en el Templo del Escalonado; en otros casos sólo había grabados en las paredes que representaban motivos iconográficos típicamente Nasca (Orca marina, antaras, personajes).

Algunas estructuras eran reforzadas con contrafuertes edificados con pequeños grumos de arcilla (terrones) bien compactados y ligados con arcilla. En los rellenos también se encuentran capas con terrones pero en forma menos concentrada de lo que se observa en estructuras Paracas. Los rellenos también constituyen un buen indicador de las técnicas constructivas Nasca, puesto que se observa un cuidado y una selección especial en los materiales que los componen. A parte de restos de construcciones más antiguas, tierra , arcilla, piedras y arena que representan los elementos con función de sostener las estructuras superiores, hay una cantidad inmensa de fragmentos cerámicos polícromos y comunes, rotos exprofesamente in situ, fragmentos de textiles, bordados, mates incisos y pirograbados, huesos animales y humanos, gran variedad de conchas y vegetales, artefactos de barro, piedra o hueso, pequeñas ofrendas. Un rol especial lo tenían los vegetales, ya que su utilización era frecuente en casi todos los sectores de Cahuachi. su función, probablemente era la de conferir más elasticidad a la estructura y aliviar el peso mismo del relleno. La conformación de estas capas vegetales denota una cuidado especial en su realización y en su disposición. Un ejemplo evidenciado en el Montículo 1 (Y1) era constituido por manojos de chala de maíz, achira, y una leguminosa (Cassia sp.), atados con fajas de Baccharis lanceolada y Tessaria integrifolia, colocados horizontalmente y paralelos entre ellos, formando una pendiente escalonada; el espacio entre los vegetales y el muro de contención contenía un relleno rico de material cultural, mientras entre los manojos se puso arena, tierra y grava limpias, para evitar la fermentación y el pudrimiento. Las fajas de amarre demostraron que los vegetales había sido puestos apenas cortados, por su óptimo estado de conservación, la posición extendida de la hojas y su conexión con las ramas; al contrario el maíz y la achira estaban ya desecadas. La escasez o falta total de flores, vainas y espigas de las plantas podrían indicar que las plantas fueron cortadas en invierno.

En la plataforma superior de los montículos y en algunos patios o recintos intermedios se han encontrado restos de tejado, que era sustentado por columnas. Este elemento, de cual hemos encontrado numerosos ejemplos, representan también una solución estética, apropiada al carácter monumental de los edificios. a partir del simple poste de huarango , se alcanzaba el espesor requerido colocando capas de arcilla alternadas con fajas de cañas atadas con cordeles; el último estrato arcilloso se alisaba perfectamente logrando así tanto una mayor robustez y superficie de apoyo, como un efecto ilusorio de monumentalidad. La madera entonces fue el material más utilizado después de la arcilla: casi todos los elementos lígneos son de huarango . Su uso más común, a parte la construcción de palos, horcones, columnas, se observa en la esquina exterior de los peldaños de las escaleras o también como dintel, sobre las aberturas en muros de gran tamaño. Además, por ser imputrescible, fue utilizado también como estructura de varias parte constructivas en los acueductos y como material de cobertura de las tumbas en forma de barbacoa.. Más raramente se encontraron vigas y palos de pacae, cuya características es la extrema liviandad. Todos los amarres se hicieron con cordeles de totora torcidos o entrelazados de un espesor variable entre 1 y 3 cm.

La maestría de los Nasca en la utilización de la arcilla se nota también en la adopción de ingeniosos sistemas para reforzar las estructuras: en Y2EXP27, se encontró un dintel de huarango bien amarrado con cordeles, los cuales penetraban en los adobes superiores por un buen trozo, conformando como una "armadura" de la arcilla misma y dando más resistencia al elemento de sostén.

Los pisos que funcionaban con los diferentes muros denotan un buena capacidad ejecutiva y una consistencia dura y compacta; su composición no difiere mucho de la de los adobes; la arcilla después de haber sido echada en la parte de pavimentar, era apretada y batida con instrumentos pesados de madera. También la fabricación de un piso de un determinado edificio podía tener un sentido especial, como se averiguó en el Gran Templo, donde la arcilla había sido mezclada con pelo humano y plumas de guacamayo. 

Materiales culturales 

El contexto ceremonial del sitio determina una forma diferente de interpretación de la presencia de cultura material. Los hallazgos recuperados representan en su mayoría objetos colocados o mezclados intencionalmente en los rellenos ceremoniales. No existe una relación directa con actividades de tipo doméstico o de trabajo, pero está representada la totalidad de los productos, sea alimenticios que agrícolas o industriales, bajo forma de ofrenda, tributo o sacrificio, pero siempre en forma selecta. En esta sede es imposible tratar cada uno de los resultados obtenidos del análisis de estos restos, de todas maneras intentaremos ofrecer un cuadro muy sintético.

Por lo que concierne a la cerámica, todos los tiestos encontrados en las capas de relleno resultaban haber sido rotos expresamente, probablemente antes de ser colocados al interior de las estructuras. En algunos casos hay reutilizaziones de estas capas en épocas sucesivas para rellenar recintos o pasadizos de otros conjuntos. De todas maneras, a parte de una cierta dificultad en la interpretación de algunos contextos estratigráficos, hemos reconocido la presencia constante de las fases Paracas T3, T4 y de las primeras 3 fases de Nasca en todas las capas culturales analizadas y en todos las etapas evolutivas de Cahuachi. Análogamente, se reconfirmó lo que dijimos anteriormente sobre la presencia de la cerámica tipo Patrón Bruñido, que hemos clasificado como "Nasca 0".

Actualmente estamos procesando todos los datos numéricos, ponderales, tipológicos e iconográficos para obtener resultados estadísticos sobre las frecuencias en las diferentes capas de los distintos sectores, al fin de averiguar si existe alguna característica, sobre todo iconográfica, relacionada a la función de los templos.

La poca cerámica íntegra recuperada en Cahuachi corresponde a ofrendas funerarias o a ofrendas votivas dedicadas al sitio mismo.

El clima árido del desierto ha permitido la óptima conservación de los especímenes botánicos, faunísticos y de los restos humanos.

El análisis botánico ha sido efectuada directamente en el campo, coadyuvando a los arqueólogos en la recuperación, división y clasificación de los hallazgos. Las especies reconocidas son 60 y representan casi todas las plantas alimenticias e "industriales" de la época Nasca, algunas de las cuales ya extinguidas en la zona.

Los restos zoológicos y malacológicos, juntos con las especies vegetales, han permitido determinar la dieta de los antiguos Nasca y también averiguar la continuidad de algunas costumbres, funerarias y rituales, en las cuales los animales tenían un rol especial, relacionado al ceremonial. Así-mismo, podemos confirmar que en el valle de Nasca y en Cahuachi existió una gran cantidad de camélidos domesticados, lo que hace plantear la hipótesis de una actividad, aunque limitada, de ganadería en el área. Entre las ofrendas, tal vez encerradas en pequeños bultos puestos al interior de los recipientes cerámicos, se encontraron alimentos molidos o minerales procedentes del Altiplano con función de mordiente; es muy frecuente también la deposición de coprolitos, tanto al interior de unas vasijas, como en pequeños pozos excavados en los pisos. Pozos de ofrenda con kilos de anchovetas, ají, semillas de zapallo señalan la importancia que fue atribuida a algunos templos; no se puede enumerar la cantidad de trencillas de pelo humano, palitos, vegetales, objetos atados o envueltos con hilo, patas de animales, cuyes, cabezas-trofeo de roedores encerradas en semillas de lúcuma , plumas, textiles etc. recuperadas durante este decenio, pero todo el material analizado demuestra una selección esmerada del tipo de ofrenda, confirmando el carácter ritual de cada objeto. 

Cronología absoluta 

La secuencia estratigráfica y la dinámica de ocupación fueron verificadas con más de 70 fechados de C14. De esta manera hemos podido atribuir una correcta ubicación cronológica a cada contexto analizado. Se confirmó la ocupación intensiva de Cahuachi desde el IV siglo a.C hasta la mitad del IV siglo d.C., aunque tenemos 2 fechados muy antiguos referidos al Y13 EXP 49 (1329 a.C y 1379 a.C.), en un contexto ocupacional que tenemos que analizar más en detalle en la próxima campaña. Las dataciones correspondientes al Período Precerámico, obviamente ajenos a la dinámica evolutiva Nasca, proponen las fechas de 4405 a.C., 4282 a.C., 4123 a.C., 4268 a.C. y 4239 a.C., todas relacionadas a un mismo contexto (palos de madera de una pequeña estructura ceremonial y un palo asociado a un enterramiento adyacente).

Estudio antropologico-físico 

Considerada la importancia de la colección ósea recuperada, que permitió un análisis completo desde el aspecto antropométrico y paleopatológico, se ha dedicado la mayor atención a los resultados logrados en estos años, con especial atención a los hallazgos de Pueblo Viejo, numéricamente más representativos. 

Conservación y protección del sitio

a) Ya en las temporadas de 1985 y 1986 se hicieron pruebas de consolidación en pequeñas porciones de pisos y de muros en el Montículo l (Yl), cuya descripción se encuentra en los informes finales relativos. Desde 1987 establecimos un convenio con la Universidad Mikolas Kopérniko de Torún (Polonia), que tiene uno de los más prestigiosos Institutos de Conservación de los monumentos y que ha colaborado con UNESCO en varios trabajos de restauración. En 1987 se hicieron algunas pruebas con diferentes materiales en pequeñas porciones de muro en el Sector Yl para poder averiguar, en el año sucesivo, el comportamiento de las varias sustancias (véase Informe 1987) que no fue satisfactorio.

En 1988 se hicieron esencialmente las siguientes pruebas:

-medición de la humedad relativa y de la temperatura del aire en diferentes períodos de la temporada;

-determinación de los cambios de la temperatura del muro de adobe en el período de 24 horas tomados en diferentes días;

-investigación del efecto hidrófobo de los muros conservados y no conservados;

-estudios sobre el reforzamiento estructural del adobe.

En base a todos los experimentos efectuados tanto en laboratorio como en el campo se determinó que todas las sustancias empleadas no presentaban características optímales para utilizarlas en futuro.

Las causas del deterioro del material arcilloso y de los adobes son las grandes fluctuaciones de temperatura y humedad en los períodos de 24 horas, la gran insolación y la erosión eólica. Además hay que remarcar que uno de los componentes de adobes y morteros es la montmorillonita cálcica que, a causa de su salinización progresiva, se convierte, p. ej., en sódica, lo que causa el cambio radical de sus propiedades (S. Skibinski, informe de los trabajos de conservación, 1988).

En 1989 se han llevaron a cabo las siguientes actividades:

-investigación de la tecnología albañilera de los elementos del Montículo l utilizando los resultados arqueológicos del fechamiento de los estratos culturales y las mediciones geodésicas;

-la continuación en laboratorio del estudio estructural para reforzar las paredes;

-el control de la conservación de las argamasas en el Montículo 1

b) En la temporada de 1991 hemos continuado las tareas de consolidación de las estructuras en el lado occidental del Montículo 1 (muros, adobes, pisos, enlucidos). Este tipo de trabajo estaba a cargo del Dr. Slawomir Skibinski del Instituto de Conservación de la Universidad Nicolas Copérnico de Torún (Polonia) con el ayuda de 2 asistentes. La colaboración entre el conservador y el arqueólogo representa el modo más recomendable para intervenir en un sitio monumental ya que permite realizar un trabajo con criterio científico con el fin de preservar la estructura arquitectónica a través de una estrategia de consolidación. En este caso consolidar significa dar firmeza y solidez a ruinas arqueológicas en forma preventiva y como una acción primaria de conservación y restauración. Las porciones tratadas anteriormente han presentado un buen estado de las superficies, a parte una poco consistente exfoliación en la cabecera de los muros.

Durante la fase excavatoria de 1994 y 1995 se han considerado las estructuras que necesitaban ser consolidadas antes o contemporáneamente a la fase de excavación. En 1996 las técnicas arqueológicas deberán respetar el bien mueble tomando en consideración los muros, restos de muros y techumbres derrumbados de las estructuras, los cuales son indispensables para calcular las alturas originarias y las características de construcción, elementos básicos para una futura restauración.

c) Nuestro objetivo principal es conservar el Sector Y1 para su uso permanente en el tiempo, ya que es un documento irremplazable del patrimonio cultural de la Humanidad.

Para realizar este propósito nos hemos propuestos metas a corto y lejano plazo.

Entre los trabajos a corto plazo hay que considerar los que tienen carácter de urgencia, debido a la naturaleza de los agentes destructivos (abrasión eólica, absorción de sales y humedad, turismo incontrolado o sin educación cívica).

Dentro de las medidas urgentes está la intervención de las sumidad de los muros para prevenir cada proceso de alteración (exfoliación etc.). En 1985 y 1986 hemos experimentado una técnica para lograr una mayor resistencia a la acción eólica y a la humedad. Se recubrieron las cabezas de muros y bases de columnas con unas capas conformadas por arcilla, arena y un pequeño porcentaje de cal. Por supuesto esta solución no es definitiva, ya que exige el remplazo del material contaminado por sales cada 2 años pro medio, pero presenta la ventaja de poder ser removida y de proteger las estructuras.

Además, cada año, estamos realizando pruebas con materiales que puedan ofrecer soluciones de conservación cada vez mejores.

Por lo que está relacionado a la acción del hombre hemos tomados medidas oportunas tanto construyendo una casa para el guardián de frente al Montículo 1 (20 m. hacia el Norte) así como cerrando todo el frontis Norte, colindante con la pista que une Cahuachi a Nasca y Estaquería. El cercado ha sido realizado con arena compactada en forma de una barrera de medio metro de altura. De esta manera lo carros no pueden salir de la pista y malograr las plataformas subyacentes. Afortunadamente, para la gente, el acceso al montículo no es tan fácil si no desde el lado W. En esta zona hemos delineado senderos con hileras paralelas de cantos rodados para que los visitantes no salgan de ellos y puedan igualmente observar las estructuras. Todo el sitio ha sido señalado con letreros conformes por tamaño y material a las disposiciones del INC.

Así mismo hemos programado una acción de sensibilización de la gente para entregar un conocimiento específico del hombre y su pasado y ayudar a la sociedad a tomar conciencia del patrimonio arqueológico y cultural del Valle del Río Nasca. Esto se ha llevado a cabo con charlas, proyecciones, exposiciones, acompañando en los sitios arqueológicos los alumnos de los colegios y explicándole cada fase del trabajo arqueológico. También hemos comunicado a las guías de turismo locales y nacionales que deben cuidar a los turistas de manera que respeten los sitios arqueológicos y no recojan ningún tipo de material de superficie.

Al Alcalde de Nasca hemos entregado copia de las Leyes 6634, 12956 y decretos Ley 18780, 22680, 22682 para que pudiera exponerla en los hoteles y comedores de la ciudad.

No sabemos si estas medidas podrán dar resultados optímales, pero es posible que la parte más joven de la población sea más receptiva.

d) En 1994, bajo según solicitud de la Comisión Técnica Calificadora de Investigación y Conservación de Monumentos Arqueológicos, proveímos a delimitar toda el área arqueológica que comprende Cahuachi y Estaquería, según el esquema que se puede observar en el plano topográfico alegado. Esta tarea nos ocupó bastante tiempo para ubicar los puntos donde poner los hitos y acompañar al director del INC Zonal Nasca, Andrés Lancho Rojas y a los técnicos de la Municipalidad de Nasca. Además obtuvimos el ayuda de la Región Libertadores Wari para la confección de 275 hitos y su colocación. Toda la documentación fue entregada en el mes de Septiembre a la Dirección del INC de Ica. Según lo que se puede observar en el mapa hemos preferido considerar la protección de un territorio más amplio de lo que nos fue solicitado, para excluir invasiones futuras y destrucciones del sector marginal del área arqueológica objeto de nuestras investigaciones.

e) En 1995 hemos limpiado las estructuras del depósito eólico que habría podido determinar presiones en los muros y hemos restablecido la altura de la barrera de arena colocada por nosotros en 1988 para impidir el ingreso lateral a la zona arqueológica del Montículo 1.

Entre las medidas a largo plazo hay la programación, con especialistas del INC, de la conservación y puesta en valor definitiva del sitio. Considerando que los monumentos presentan varias etapas constructivas y remodelaciones frecuentes, erosiones y derrumbes causados por factores climáticas y telúricas será muy importante evitar la desnaturalización y la alteración de sus significados. Por tanto creemos oportuno basarnos en lo que dice la Carta de Venecia (1966) en sus artículos 15 y 16,..."A priori será excluido todo trabajo de reconstrucción, pudiéndose en cambio considerar la conveniencia de la anastilosis, es decir, la recomposición de las partes existentes, pero desmembradas. Los elementos de integración deberán ser siempre reconocibles y representarán el mínimo necesario para asegurar las condiciones de conservación del monumento y restablecer la continuidad de sus formas."..."Los trabajos de Conservación, restauración y de excavación irán siempre acompañados de una documentación precisa con informes analíticos y críticos, ilustrados con dibujos y fotografías."...

En nuestro caso tenemos una situación bastante buena, ya que la mayoría de las estructuras son íntegras, con excepción de un sector del muro de EXP.13 (1986) que presenta un imponente derrumbe causado probablemente por un terremoto. Bajo el derrumbe se encontró el cuerpo aplastado de una joven Nasca que no llegó salvarse. Esta situación tiene su valor histórico y habrá que considerar si mantener el derrumbe en su posición o proceder a la integración del muro derrumbado con sus mismos elementos.

Otra medida que consideramos podría contribuir a la protección del sitio es la de programar, con el Ministerio de Agricultura, una obra de reforestación del área SW del yacimiento arqueológico en su totalidad. Esto crearía una barrera natural contra el agente erosivo eólico y aportaría una protección permanente, restableciendo el ambiente natural.

Sería importante también desviar la carretera actual en la zona Sur de Cahuachi ya que la pista pasa en el medio de la zona monumental y es utilizada por carros, tractores, camiones, ganado: esto crea sólo daños a las estructuras subyacentes y, aunque hemos señalado el problema a las Autoridades y a la Supervisión, hasta la fecha no se ha hecho nada. El desvío no presenta algún problema por los agricultores de la zona considerando, además, que hay otra pista en la margen derecha del Río Nasca.

En un próximo futuro sería interesante plantear la edificación de un Museo de Sitio, ampliando la construcción donde vive el guardián. Actualmente la casa tiene 4 cuartos, 2 utilizados por el guardián y 2, más rústicos, que utilizamos durante las excavaciones para guardar el material arqueológico y técnico. La construcción de este museo podría representar una forma permanente de educación a la arqueología del sitio y, también, asegurar un control constante de la zona por medio de personas formadas profesionalmente.

Fuente: http://www.geocities.com/proyectonasca/cahuachi2.htm


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Gran Piramide



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Zona B



Gran Templo + Gran Piramide














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