Sobre la verdadera fecha de la fundación de Mérida

Publicado en Hispania Romana el 15 de Enero, 2006, 14:20 por terraeantiqvae

SOBRE LA VERDADERA FECHA DE LA FUNDACIÓN DE MÉRIDA



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Sobre la verdadera fecha de la fundación de Mérida

© Alicia M. Canto, Universidad Autónoma de Madrid **********************************************


Aunque el año pasado tuvo lugar en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida una exposición titulada "AUGUSTO, FUNDADOR DE EMERITA" (30 de marzo a mayo de 2004), que muestra la vigencia de la tesis más tradicional acerca de la fundación de esta importante capital hispanorromana, la realidad es que existen al menos 20 argumentos (*) para pensar más bien que Emerita ya existía bastantes o muchos años antes de que Augusto asentara allí dos veces a nuevos veteranos y le diera el rango colonial, junto con la capitalidad de la nueva provincia de Lusitania. En este artículo se relacionan asépticamente esos 20 argumentos que a mi juicio ponen en cuestión la fundación ex novo de Emerita por Augusto, en atención a que son muchos los aficionados que quizá no los conocen, y podrán así sacar sus propias conclusiones.

La evidencia sobre la inexacta traducción que se venía haciendo del fundamental texto sobre Mérida de Dión Casio (infra, nº 3) la deduje en 1986 gracias al préstamo, por mi buen amigo Michael Blech, del DAIM, de un libro recién aparecido de Michel Casevitz sobre el vocabulario griego usual en los textos sobre colonización. Lo que en él leí me incitó a revisar bajo la nueva perspectiva la traducción de tan celebérrimo texto, que para todos los autores "clavaba" la fundación en el 25 a.C., y a buscar otros indicios que apoyaran la preexistencia de Mérida, y eso fue lo que hice desde 1986, aunque sabía lo difícil que es en España ir contra corriente en un asunto indiscutido, uno de los muchos axiomas en vigor. Y claro que los había, bastantes hechos anómalos y sin explicar. La mayoría (11) los expuse en 1987 (publ. en 1990), y otros en otras publicaciones posteriores (véase al final una sucinta relación). Luego he añadido otros nueve más, hasta 20. Aquí los enumero todos, en forma lógicamente breve, y divididos en dos grupos: argumentos histórico-epigráficos y numismáticos, y argumentos de orden arqueológico, explicados lo más claramente posible y ordenados según el peso que les atribuyo, excepto los núms. 19 y 20, que considero de carácter fundamental y cierran las reflexiones.

A) ARGUMENTOS HISTÓRICO-EPIGRÁFICOS Y NUMISMÁTICOS


1) EL LUGAR ESTRATÉGICO DE MÉRIDA. Si no un vado propiamente, Mérida está sobre un paso del Guadiana estratégico desde tiempo inmemorial, con una gran isla central que facilita el paso del ancho río (figs. 1 y 2) y permite incluso la celebración en ella de mercados, sin duda eco de una práctica muy antigua. De hecho, Mérida controla el eje de una ruta peninsular S-N prerromana tan vieja como la de Sevilla y Ayamonte hacia Salamanca y León. Añádanse a ello la extraordinaria fertilidad del lugar y las facilidades para el ganado. Es un lugar, pues, que debió de ser habitado y transitado comercialmente en diversas épocas anteriores a Roma. Aunque autores como J.J. Enríquez desde la Prehistoria han asegurado rotundamente que el lugar estuvo habitado en todas las épocas excepto en la romana anterior a Augusto (lo que por definición ya resulta extraño), lo más probable es que el hábitat vetón correspondiente no haya sido aún localizado. En 1995 (1997) sugerí que puede estar en torno a un posible santuario federal vetón, bajo la elevada zona de El Calvario (fig. 2), al O. y cerca de la confluencia de los ríos Ana y Barraeca (véase aquí mismo el articulo http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1124), que casualmente es la zona menos excavada, estudiada y puesta en valor de toda la ciudad. Pero no cabe descartar que, como en Zaragoza, los niveles preaugusteos pudieran hallarse también en las inmediaciones (1).



Fundación Mérida - Fig. 1 - Propuesta de territorio

Hipótesis de 1989 sobre el reparto del territorium de la ciudad de Mérida, tomando en cuenta la frontera con la Bética en el río Guadiana (Estrabón, Mela, Plinio), los mojones epigráficos (termini de Valdecaballeros al E y Montemolín al S), así como el reparto de las inscripciones con la tribus Papiria, para dejar de definir un enorme territorio circular de 100 km a la redonda, como se venía haciendo, sino distintas praefecturae dependientes de Mérida.

Según el gromático Higino (Th. 78), Mérida tenía varias de estas "prefecturas" o pedanías: algunas tenían las parcelas en la misma orientación que la colonia (E-O) y otras la tenían invertida, esto es, sus parcelas eran rectangulares pero en dirección N-S. Éstas eran tres, se enclavaban en otros territorios y se llamaban Turgaliensis (al O, en el territorio de Trujillo y tocando con los de la ciudad lusitana de Lacimurga y la praefectura de la colonia cordobesa de Ucubi); la Mullicensis (sugerida al S, en Montemolín, BA), y una tercera cuyo nombre no da pero sugerí en el área hoy portuguesa de Elvas (véanse fotos de ambos termini aquí mismo).

El plano es la fig. 1 de mi artículo "Colonia Iulia Augusta Emerita: Consideraciones acerca de su fundación y territorio", Gerión 7, 1989, págs. 149-205, retocado, pues por un lamentable error editorial fue publicado sin pasar a tinta.

(c) Alicia M. Canto 1989/2005. Imagen publicada por: A.M.Canto




Fundación Mérida – Fig. 2 - Planta y zona del Calvario

Aunque autores como J.J. Enríquez desde la Prehistoria han asegurado rotundamente que el lugar estuvo habitado en todas las épocas excepto en la romana anterior a Augusto (lo que por definición ya resulta extraño), lo más probable es que el hábitat vetón correspondiente no haya sido aún localizado.

En 1995 (1997) sugerí que puede estar en torno a un posible santuario federal vetón, bajo la elevada zona de El Calvario, al O. y cerca de la confluencia del Ana con el Barraeca (véase aquí mismo el articulo
http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1124), que casualmente es la zona menos excavada, estudiada y puesta en valor de toda la ciudad. Pero no cabe descartar que, como en Zaragoza, los niveles preaugusteos pudieran hallarse también en las inmediaciones.

(c) A.M. Canto et al., Madrider Mitteilungen 1997. Imagen publicada por: A.M.Canto


2) LA ACTIVIDAD MUNICIPALIZADORA DE JULIO CÉSAR EN EL ENTORNO DE MÉRIDA. Quizá ya desde su 'praetura' en la Ulterior (61-60 a.C.), pero con seguridad tras las guerras civiles (45-44 a.C.), Julio César crea campamentos o refunda diversas ciudades en un amplio radio en torno a Mérida (fig. 3). Así, todos los municipios de la Beturia Céltica que en su honor llevan el epíteto de "Julios": Seria (Jerez de los Caballeros, BA), Segida (Burguillos del Cerro, BA), Nertobriga (Fregenal de la Sierra, BA), Ugultunia (Medina de las Torres y sus otros núcleos, BA) y Lacimurga (Encinasola, H). Además, al N, al S y al O están al menos las ciudades de Ebora Liberalitas Iulia (Évora), Pax Iulia (Beja), Norba Caesarina (c. Cáceres) y Praesidium Iulium Scallabis (Santarém), siendo claramente estos dos últimos de origen campamental, por no recordar que también Olisipo (Lisboa) se llamó "Felicitas Iulia". Ante tal cantidad de ciudades "Julias" al sur, al norte y al oeste de Mérida, ¿es razonable pensar que César, él mismo un gran estratega, ignorara y olvidara dejar con hábitat y control precisamente el lugar y paso quizá más privilegiados de todos los citados?



Fundación Mérida – Fig. 3 - Ciudades con epíteto Iulia

Aunque el mapa en este caso es de mala calidad, he ubicado sobre él, con estrellas amarillas, las ciudades cuyo epíteto de "Iulia", más su tribu "Galeria", hacen suponer que se encuadran dentro de la actividad municipalizadora de César en la Ulterior, sea como municipios o como colonias (sus nombres se hallan en el punto 2 del artículo contiguo).

Como puede verse, la corona de ciudades es lo suficientemente numerosa como para no pensar que nada hubiera hecho o actuado en la privilegiada zona de Mérida, en plena ruta de penetración sur-norte y en uno de los mejores pasos naturales sobre el Guadiana. Ello justificaría su epíteto de Julia, que conocemos por diversos aunque no divulgados testimonios.

Mapa de origen: http://www.uoc.es/humfil/ct/Hiper_educatius/mausoleufabara/romanitz.htm

casi irreconocible, pues además he recortado de él sólo este sector.

(c) Alicia M. Canto. Imagen publicada por: A.M.Canto


3) EL FUNDAMENTAL TEXTO DE DIÓN CASIO. Se trata de LIII, 25, 8. Aquí dice Dión Casio (senador que escribe en griego a comienzos del siglo III d.C.) que, hacia el año 25 a.C., «...acabada esta guerra (la Cántabra), Augusto licenció a los más veteranos de sus soldados, y les permitió "ktísai" una ciudad en Lusitania y llamarla Augusta Emerita...». Desde siempre y por todo el mundo, y especialmente desde el [a veces] perjudicial Adolf Schulten en sus Fontes Hispaniae Antiquae (t. V, 1940, p. 328), se ha traducido este verbo griego, "ktísai", como "fundar ex novo". Sin embargo, a partir de la citada monografía de Michel Casevitz (prestigioso catedrático de Griego de Lyon, ahora de París) de 1985 sobre el vocabulario de la colonización griega, en la que me apoyé en 1987 (1989-1990), no se puede ya ignorar que "ktísai" había significado eso en los tiempos clásicos de la colonización griega, esto es, en los siglos IX al V a.C. Pero las lenguas evolucionan y, con el paso de los siglos, el mismo verbo pasó a significar "construir, edificar", esto es, una ampliación urbana, una reedificación, una remodelación significativa en una ciudad que perfectamente puede preexistir; de la misma manera que el "ktístes" ya no sería más el "héroe fundador", sino "el benefactor, el gran evergeta" (hay diversos ejemplos que Casevitz aporta sobre este hecho, referidos a emperadores y ricos prohombres). Así que, como escribí en su momento, aplicando esa novedad al texto que tratamos, había que dejar de ver a Augusto como "el fundador exnovo de Mérida". Y que es así en el mismo autor se prueba cuando el propio Dión Casio, al hablar algo más adelante (LIV, 23, 7) de las colonias fundadas por Augusto en la Península, en el año 16-15 a.C., dice que "como en Galia, "fundó" muchas ciudades". Pero aquí no usa "ktísai", sino el término "apoikítso", verbo que sí está unido al significado romano de "colonia, colonizar", y que no usó más atrás para Mérida. Como conclusión de esta novedad filológica, el texto de Dión Casio, escrito setecientos años después de que los griegos dejaran de fundar colonias "ex novo', debe traducirse y encuadrarse en esta nueva óptica. Para decirlo en otros términos, científicamente resulta obligado aceptar esta variación, y proceder con lo demás en consecuencia.

4) ¿MONEDAS DE UNA COLONIA, SIN COLONIA? En efecto, como es bien sabido, todas las amonedaciones iniciales de la ciudad, denarios y quinarios de plata (que son de época, pues mencionan al legado Carisio) llevan como leyenda de la ciudad sólo "EMERITA", y algunos de sus reversos pueden considerarse aún moneda militar. En las series que presentan la muralla, almenada y geminada, se escribe la misma simple leyenda (figs. 4-5). En cambio, las series en bronce con reversos "arado y yunta" (fig. 6), que sí son las expresivas de la deducción de una colonia, llevan el letrero AVG(usta) · EMER(ita) pero son todas posteriores, de hacia 2 a.C., mientras que la decisiva palabra "COL(ONIA)", no se acuña hasta esa misma época. Se reconocerá que, si es verdad que era una colonia nueva y de Augusto, y pensada para ser capital de la Lusitania, resulta muy extraño que ambos grandes honores no se hagan constar de ninguna manera en sus propias monedas hasta casi un cuarto de siglo después.



Fundación Mérida – Fig. 4 - As de Carisio con Emerita

As de Carisio con representación de la ciudad ya amurallada y almenada y su puerta geminada. Se fechan generalmente hacia el 23 a.C. Sin embargo, la ciudad se denomina solamente "Emerita", sin mención del estatuto de colonia ni el epíteto de Augusta, de los que en teoría debía de disponer ya en ese año, si se acepta la tradicional fundación en el 25 a.C.

La leyenda del reverso dice: P(ublius) Carisius leg(atus) August(i)

(c) http://www.ffil.uam.es/merida/ver_ficha.php?n_inv=30790
Imagen publicada por: A.M.Canto



Fundación Mérida – Fig. 5 - As con Ana anverso

Este as lleva en el anverso el busto de un viejo barbado con un ánfora delante de la boca de la que fluye agua. Se trata sin duda de una alegoría del río Ana, actual Guadiana, y tiene correspondencia con otras monedas donde es una divinidad femenina la que representa sin duda a su afluente, el Barraeca, actual Albarregas. La leyenda es Permissu Caesaris Augusti y en el reverso sigue el tipo muralla sólo con Emerita.

La representación de ambos ríos, Ana y Barraeca, en emisiones tan significativas de la ciudad, puede ser un eco del viejo culto vetón a las confluencias, en este caso la emeritense.

En muchos websites, y concretamente en el de procedencia de esta foto, se dice erróneamente que el busto de viejo barbado es de Sileno.

(c) http://www.wildwinds.com/coins/ric/augustus/RPC_0010.jpg

Imagen publicada por: A.M.Canto



Fundación Mérida – Fig. 6 - As con reverso de yunta

Otras emisiones de ases llevan en sus reversos el tipo de sacerdote con yunta de bóvidos, clásico en el asentamiento romano de colonias por cuanto conmemoran la fijación del pomoerium urbano a través de la delimitación de la muralla, que tiene un carácter sacro.

Se aprecia, a pesar de todo, la rareza de que la leyenda sigue sin hacer referencia a la colonia misma, pues dice sólo Augusta Emerita.

(c) http://www.ffil.uam.es/merida/ver_ficha.php?n_inv=31680

Imagen publicada por: A.M.Canto


5) EL OTRO NOMBRE OFICIAL DE LA CIUDAD: "C · I · A · E ·". Aunque el nombre oficial en el Alto Imperio es "Colonia Augusta Emerita", hay trece testimonios epigráficos, oficiales y privados, en los que aparece con una "I" en segunda posición, de "Iulia" (que, como es bien sabido, era el "nomen" o apellido de César y caracteriza a sus fundaciones), y se leerían "C(olonia) I(ulia) A(ugusta) E(merita)"; así aparece en los sellos de al menos tres tuberías de plomo de la ciudad (fig. 7), en tres tegulae (figs. 8 y 9), en la dedicación de una palma al Genio de la Colonia (fig. 10), y en al menos seis sellos sobre sigillatas hispánicas (fig. 11), aparecidas en Mérida y en Bezares, uno de alfares de Tricio, en La Rioja, donde quizá se fabricaron todas por encargo (cf. estudios de Étienne, Bost y Le Roux, aunque no ponen estos testimonios en relación con César).


Fundación Mérida – Fig. 7 - Tuberías de plomo con CIAE


Varios trozos de tuberías de plomo hallados en Mérida presentan siglas que manifiestan la propiedad de la ciudad, y parecen pertenecer a una misma serie, especificando haber sido hechas en "el año 205 de la colonia". En consonancia con la fecha tradicional (25 a.C.), se vienen datando en el 180 d.C.

Pero lo que nos interesa ahora es que en los tres sellos hasta ahora conocidos se leen claramente las siglas CIAE, con la I de I(ulia). Por las razones explicadas en el artículo adjunto, no pueden leerse CI(vitas)), sobre todo cuando las comparamos con los demás materiales (tégulas, sellos cerámicos e inscripción al Genio colonial, véanse las figs. correspondientes), entre todos los cuales se acredita que Mérida ostentó oficialmente el clásico epíteto cesariano, aunque rara vez ello se haya señalado, siendo un punto habitualmente no comentado ni explicado en la mayoría de los manuales y estudios generales sobre la ciudad.

Para esta imagen he hecho un montaje a partir de la foto y el dibujo del sello ofrecidos hace poco por J.C. Saquete, "Fistulae aquariae con sello halladas en Augusta Emerita", Anas 14, 2001, 119-169, fig. 7 y lám. III, 2 (su lectura, no obstante, podría matizarse, pero será en otro momento). He invertido ambas imágenes para que se puedan leer mejor por los no expertos, puesto que la posición original del sello es retrógada.

(c) Foto y dibujo de J.C. Saquete, art.cit. Imagen publicada por: A.M.Canto


Fundación Mérida – Fig. 8 - Teja con sello CIAE


Ésta es una de las dos tegulae, encontradas por A. García y Bellido en sus excavaciones de la gran necrópolis a la salida del puente del Guadiana. Como puede verse en su parte inferior, lleva impreso el sello CIAE, que debe desarrollarse C(oloniae) I(uliae) A(ugustae) E(meritae). Hay un tercer ejemplar de procedencia desconocida.

Junto con otros elementos diversos (véanse aquí las figs. ---), es una de las pruebas de que la ciudad llevó oficialmente el epíteto de Iulia, aunque no aparezca en sus amonedaciones. Este dato se encuentra confirmado en algunas fuentes árabes.

Andando el tiempo, la ciudad perdería también el epíteto de Augusta, y por último el de Colonia.

La pieza se halla expuesta en la planta superior del M.N.A.R. de Mérida.

Véase también la fig. siguiente, con el detalle del sello y otras explicaciones sobre el lugar de hallazgo y posible datación.

(c) Foto Museo Nacional de Arte Romano. Imagen publicada por: A.M.Canto



Fundación Mérida – Fig. 9 - Detalle sello CIAE sobre teja





En al menos tres tegulae de barro, dos de ellas halladas cubriendo una tumba excavada en la roca en la "necrópolis de la salida del puente", que excavó A. García y Bellido a comienzos de los años 60, y la tercera sin procedencia, se presenta esta marca estampillada, que repite la marca de propiedad colonial en la forma CIAE y debe leerse, como en los demás casos, C(oloniae) I(uliae) A(ugustae) E(meritae).

Su aparición en una necrópolis tardía ha llevado a fecharlas en tal época, pero el tipo de letra creo que aconseja no descartar que sean mucho más antiguas y fueran reaprovechadas para la citada humilde cubrición, lo que parece seguro de todos modos por estar indicando las propias tejas su primitiva propiedad pública.

A. García y Bellido en EAE 11, 1962, p. 9, letra D y fig. 7,1. Aquí reproducida a partir de J. Álvarez Sáenz de Buruaga, rev. Museos 1, 1982, p. 7, fig. 3.

(c) J. Álvarez Sáenz de Buruaga, en art.cit. Imagen publicada por: A.M.Canto



Fundación Mérida – Fig. 10 - Dedicación al Genio colonial


Esta inscripción votiva, junto con dos tejas encontradas por A. García y Bellido, varias tuberías del servicio de aguas de la ciudad, seis sellos sobre vasos de terra sigillata hispánica producidos en Tricio (Logroño), y diversos textos árabes, es una de las pruebas de que Mérida tuvo también el nombre de Iulia, lo que posiblemente indicaría una etapa anterior municipal, cesariana, pues Augusto acostumbró imponer sólo su cognomen.

El texto dice:
G(enio) C(oloniae) I(uliae) A(ugustae) E(meritae) / C(aius) Antistius / C(ai) lib(ertus) / Iucundus / palm(am) ex p(ondo) II(unciarum) / v(otum) s(olvit) l(ibens) a(nimo), con nexos en la lín. 2, de TI y de VS (AE 1984, 485)

La traducción sería: "Cayo Antistio Jucundo, liberto de Cayo, dedica al Genio de la Colonia Julia Augusta Emerita esta palma, de un peso de dos uncias, cumpliendo con gusto su promesa".

Arriba puede observarse la ranura dentro de la cual se insertaría la palma en cuestión. Dos uncias equivalen a 57,51 grs., por lo que posiblemente fuera de oro.

Aunque los primeros editores leyeron unido CI, como CI(vitatis), el estatuto de civitas es propio de ciudades indígenas y peregrinas, y por tanto un término imposible de aplicar jurídicamente a una colonia romana. Simplemente, el lapicida olvidó grabar la interpunción entre C e I. La lectura correcta, que comparto, fue sugerida por A. García y Bellido a su discípulo L. García Iglesias, quien la recoge en su tesis de 1972 y en las Actas del Bimilenario de Mérida, 1975 (p. 69, su nota 40).

(c) Foto M.N.A.R., Mérida. Imagen publicada por: A.M.Canto




Fundación Mérida – Fig. 11 - Cuencos de TSH con CIAE





Se presenta nuevamente aquí el sello C·I·A·E·, esta vez en el fondo de seis cuencos de sigillata hispánica, cinco de ellos hallados en excavaciones en la Alcazaba de Mérida pero seguramente hechos en los famosos alfares de Tritium (Tricio, Logroño), donde apareció otro ejemplar idéntico (Mezquíriz 1975; en el área de Bezares: Garabito 1978, aunque no los leyó bien, cf. Étienne 1984).

Las letras están debidamente separadas por interpunciones, lo que nuevamente impide ver en los demás objetos la palabra CI(vitas).

La última letra, una F, fue leída primero como f(ecit) y después como f(iglina), siendo esta segunda la más probable, aunque existe alguna otra posibilidad de interpretación.

Los dibujos proceden del interesante artículo de R. Étienne y F. Mayet "La dénomination antique de Mérida", en Lucerna (Homenaje a D.D. de Pinho Brandão), Porto, 1984, nos. 1-3, fig. 1 A (y cf. AE 1984, 490),y son de los autores.

(c) R. Étienne y F. Mayet, art. cit. Imagen publicada por: A.M.Canto


Es evidente que estas pruebas de que Mérida tuvo el epíteto Iulia establecen un claro paralelismo con todas las ciudades y la actividad cesariana en la zona a las que me he referido ya en el argumento 2º y fig. 3, y resultará reforzada por el testimonio de relevantes historiadores árabes (vid infra, argumento nº 19).

6) LAS LEGIONES FUNDADORAS DE MÉRIDA: LEGIONES DE CÉSAR. Las legiones "fundadoras", la V Alaudae ("de la Alondra") y la X Gemina, son cuerpos militares que las fuentes citan siempre en relación con Julio César, no con Augusto. De hecho, en el orden de batalla para Munda (Bell. Hisp. 30) César tuvo a su izquierda a la legión V (que él mismo reclutó a sus expensas en la Galia Transalpina, hacia 55 a.C.) y a su derecha a la X (posiblemente formada, según J.M. Roldán, con efectivos traídos por César a Hispania). Además, las monedas donde ambas aparecen recordadas (según A. Beltrán), en todo caso poco representativas dentro del conjunto monetal emeritense, tampoco son del año 25, sino del 2 a.C. Otro retraso bien extraño si eran sus veteranos la causa y los protagonistas de la supuesta "fundación ex novo". Por otro lado, se dice que estas legiones participaron en las guerras cántabras; pero es un argumento circular, puesto que la afirmación descansa a su vez en las monedas militares de Carisio (vid. supra nº 4), que no las mencionan.

7) UNA TRIBU ELECTORAL ANÓMALA EN AUGUSTO: LA "PAPIRIA". Como se sabe, las ciudades romanas se atribuían a una "tribus" o "distrito electoral", a la cual pertenecían sus ciudadanos y en la que votaban. Sabemos que en las fundaciones hispanas de Augusto éste siempre usó la tribu "Galeria". Sin embargo, Mérida estuvo adscrita a la "Papiria", que es una tribu muy rara en Hispania (sólo ella y Astigi, en la Bética). Hay que recordar entonces que al menos la colonia romana de Narbo Martius (Narbona), y Casandra en Macedonia, obra ambas de César, pertenecieron también a la Papiria (y véase su relación con el argumento que sigue). El mismo argumento vale para Caesarea Augusta (Zaragoza), que tampoco fue inscrita en la tribu Galeria, sino en la también inusual "Aniensis".

8) EPITAFIOS DE VETERANOS EMERITENSES ANTERIORES AL 25 A.C., Y DE OTRAS LEGIONES. Resulta curioso, y nadie sabe explicar (excepto el viejo Ritterling), por qué tenemos inscripciones funerarias de tres legionarios radicados en Mérida, e inscritos en su tribu Papiria... años antes del 25 a.C.; ya que son veteranos de legiones que salieron de Hispania antes del 31 a.C., exactamente de la XX y la XXX, únicas de guarnición fija en la Ulterior antes de Actium. Así ocurre, por ejemplo, con el epitafio del italiano C. Axonius (CIL II 22*), enterrado en Elvas (a unos 65 km de Mérida), legionario de la legión XX y perteneciente a la tribu "Papiria" cuando su ciudad natal en Italia (Firmum Picenum) era de la "Velina", lo que demuestra claramente que el cambio de tribu se debe a su cambio de domicilio, y que una "Emerita" ya inscrita en tal tribu existía antes de su supuesta "fundación" (véanse las monedas de Carisio con ese único letrero, nº 4 y fig. 2).

9) EL CURIOSO TESTIMONIO DE SAN ISIDORO DE SEVILLA. Este famoso obispo hispalense del siglo VI-VII d.C., autor de una completa y prolija obra sobre "Etimologías", basada en Plinio el Viejo y en otros diversos autores antiguos, cuando habla de la fundación de ciudades cita continuamente las palabras "conditor, condidit para referirse a los "fundadores" de las mismas. Sin embargo, cuando lo hace con Mérida y Augusto utiliza "aedificare", así: "Emeritam Caesar Augustus AEDIFICAVIT... dans ei nomen ab eo quod ibi milites veteranos constituisset" (César Augusto edificó Mérida, dándole su propio nombre, por haber asentado allí soldados veteranos") (Etym. XV, 1, 69). Según san Isidoro, pues, Augusto no habría fundado Mérida, sino que la habría "edificado", esto es "dado forma de gran ciudad", en el momento de asentar allí colonos militares. Y esto encaja bastante bien con el sentido del verbo "ktítsai" de Dión Casio, al que antes me referí (vid. el argumento nº 3).

10) LOS "VETERANI PATERNI" DE LOS AGRIMENSORES. Es aplicable también según creo al caso de Mérida esta frase de Sículo Flaco, uno de los autores gromáticos más importantes (ed. Thulin, 126), al definir el "aes miscellum": «Praeterea dicitur et "aes miscellum". Ita evenit ut qui a divo Iulio deducti erant, temporibus Augusti militiam repetissent, consumptisque bellis victores terras suas repetierunt; in locum tamen defunctorum alii agros acceperunt» («Existe también otro tipo de asignación (de tierras): la mixta. Así ocurrió con veteranos que habían sido deducidos en época de César y que en época de Augusto fueron nuevamente reenganchados; al regresar vencedores a sus tierras, las centurias de los difuntos se repartieron a otros"). Éstos son los que Rudorff llama "veterani paterni" (epíteto que, por cierto, puede servir para explicar el de otras ciudades que lo llevan , como Barcino). Se recordará que, para luchar en el 19 a.C. contra los residuos de rebeldía cántabra, Agripa tuvo que recurrir a soldados "ya viejos y extenuados por las continuas guerras", y parece raro que se hable así de soldados que habían sido licenciados y asentados sólo 6 años atrás. Pudo usar, pues, veteranos que habían peleado ya bajo César.

11) EL SINOICISMO INDÍGENA EN MÉRIDA. Aunque no se ha solido destacar, sabemos por un interesante párrafo de Estrabón (III, 2, 15, véase abajo texto y traducción) que Mérida fue en realidad una ciudad de tipo sinoicístico, esto es, en la que convivían ciudadanos romanos e indígenas, y ése no es el tipo de hábitat propio para una fundación de soldados veteranos de tipo estrictamente militar. Pero es que, además, los vocablos griegos utilizados por Estrabón para definir a Mérida, como he tenido ocasión de señalar detalladamente (en Gerión 2001), son "pólis", el equivalente de "municipium", y katoikía>, asentamiento de veteranos, pero no "apoikía", que es el que significaría "una colonia ex-novo". Y recordemos que Estrabón escribe en Roma en época de Augusto-Tiberio.

[El texto de Estrabón III, 2, 15: Aí te nun sunoikisménai póleis, h te én tois Keltikois Paxaugoústa kaì h én tois Tourdoúlois Augoústa "Emérita kaì h perí toùs Keltíbhras Kaisaraugoústa kaì "állai éniai katoikíai thn metabolhn ton lejzeison politeion "emfanítsousi. Kaì dh ton "Ibhron òsoi taútes eisì ths idéas, stolatoi légontai. (No he encontrado una letra griega que trasponer aquí, de forma que debo dejarlo así, y con la acentuación incompleta, h por eta, etc., aunque espero que se entienda).

Mi traducción (en Gerión 2001): "Por otro lado, las ciudades (preexistentes) que acaban de ser repobladas de forma mixta, como Paxaugusta entre los Célticos, Augusta Emerita entre los Túrdulos, Caesaraugusta en la vecindad de los Celtíberos y otros asentamientos de veteranos, demuestran claramente el progreso de los (indígenas) elegidos para vivir como ciudadanos. Los hispanos que proceden de este origen son llamados estolados" (stolátoi)..."]

12) EL TEXTO DE HIGINO EL AGRIMENSOR: UNA DEDUCTIO MILITAR SOBRE UN VETUS OPPIDUM
Este agrimensor es bien conocido en la bibliografía emeritense a causa de su referencia a la extensión de las parcelas de Mérida (cap. 135), contenida en su obra Constitutio [limitum] ("Sobre el establecimiento de límites"). Pues bien: en su cap. 142 se refiere a la actividad colonizadora del emperador Augusto en estos términos: Aeque divus Augustus, adsignata orbis terrarum pace, exercitus qui aut sub Antonio aut Lepido militaverant pariter et suarum legionum milites colonos fecit, alios in Italia, ALIOS IN PROVINCIIS. Quibusdam deletis hostium civitatibus novas urbes constituit, QUOSDAM IN VETERIBUS OPPIDIS DEDUXIT ET COLONOS NOMINAVIT, esto es: "El propio Divino Augusto, después de haber 'distribuído' la paz a todo el orbe, estableció como colonos a los ejércitos que habían combatido bajo Antonio o bajo Lépido, tratándolos igual que a sus propias legiones, a unos en Italia, A OTROS EN LAS PROVINCIAS. Para unos [los de Italia], habiendo sido destruídas las ciudades enemigas, hizo nuevas urbes; a los otros [en provincias] LOS ASENTÓ EN CIUDADES ANTIGUAS (ya existentes) Y LOS LLAMÓ COLONOS (es decir, que elevó esos vetera oppida al rango de colonia)".

Higino tiene delante sin duda el "dossier" de las colonias augusteas provinciales. Sabemos además que conoce también el de Mérida, por otras referencias que hace. Y aquí nos está describiendo para los asentamientos provinciales de Augusto el mecanismo que aquí justamente defendemos para Mérida: una ciudad ya existente (vetus oppidum), que recibe contingentes de población veterana y es ascendida entonces al estatuto colonial.

Como puede verse, Higino no contempla en provincias el caso de la creación de "nuevas colonias", por lo que este texto puede aplicarse a otras ciudades hispanas cuya fundación se viene considerando también 'ex novo', como es el de Caesarea Augusta (Zaragoza).

B) ARGUMENTOS DESDE LA PERSPECTIVA ARQUEOLÓGICA.



13) ELEMENTOS PRE-AUGUSTEOS EN LA ARQUITECTURA Y LA ESCULTURA EMERITENSES. Fue ésta una aguda observación debida a Henner von Hessberg (por entonces en Heidelberg y ahora catedrático de Arqueología en la Universidad de Colonia), cuando participamos en octubre de 1987 en el luego célebre coloquio del DAI-Madrid "Stadtbild und Ideologie", en torno a dos conceptos que lanzó Paul Zanker y que a partir de entonces tuvieron en España una inusitada aceptación y uso, que aún perduran: los de la "monumentalización" y la "marmorización" de Hispania. Pues bien: Hessberg recalcó (para sorpresa de algunos), a partir del estudio de elementos arquitectónicos y de capiteles emeritenses de caliza, que en Mérida «se apreciaban formas y técnicas pre-augusteas o al menos previas a la "marmorización" de Mérida», y que «los capiteles del llamado "templo de Diana" tenían un cierto sabor tardorrepublicano».

Paralelamente, W. Trillmich, experto en escultura y hasta hace poco director del Instituto Arqueológico Alemán en Berlín, creó la definición de «primera generación del retrato emeritense» para aquellos retratos (bien conocidos de muchos, me imagino) realizados en caliza y estucados, los llamados por él "arrabiati", esto es, muy serios y realistas, llenos de arrugas y ceños y nada idealizados, que no encajan bien en la iconografía augustea pero sí en la tardorrepublicana (figs. 12, 13 y 14). En el mismo Coloquio (que se publicó en 1990), el arquitecto Michael Pfanner añadió que podía observarse en la Península Ibérica una «gran ola de monumentalización entre los años 50 y 25 a.C.». Todas ellas, como puede verse, afirmaciones por entonces muy nuevas y que, desde distintos campos, encajaban con la "Mérida cesariana" que en la misma ocasión (octubre de 1987) yo estaba sugiriendo.



Fundación Mérida – Fig. 12 - Retrato de César


Para "abrir boca" con respecto a las características de la retratística de época cesariana, con objeto de poder establecer comparaciones posteriores con algunos de Mérida, aquí va uno de los más conocidos retratos que del propio gran estadista se conservan: el del Museo de Nápoles.

Se observará que, en general, conservan rasgos muy realistas, se dice que como efecto de la costumbre, típicamente romana, de las imagines maiorum, modeladas sobre las caras de los difuntos de la familia.

Para otros ejemplares clásicos de esta época véase, por ejemplo:
http://www.indiana.edu/~leach/c414/repuport.html

(c) http://www.indiana.edu/~c414rome/net_id/spring98/juliuscaesarbust.jpg
Imagen publicada por: A.M.Canto



Fundación Mérida – Fig. 13 - Retratos republicanos 50-30 a.C.





Un segundo ejemplo del tipo de retratos romanos habituales entre 50-30 a.C., cargados de realismo. En este caso se trata del matrimonio Antistio (ella antigua esclava y luego liberta y esposa de él), y procede de Roma. Los retratos fueron pagados por sus libertos y posibles herederos testamentarios, Rufo y Anto. Se fecha entre 50 y 30 a.C.

Para curiosos, el epígrafe dice:
L(ucius) Antistius Cn(aei) f(ilius) Hor(atia tribu) Sarculo / salius Albanus dem(um) mag(ister) Saliorum // Antistia / L(uci) l(iberta) Plutia // Rufus l(ibertus) Anthus l(ibertus) imagines de suo fecerunt patrono et patronae pro meritis / eorum (CIL VI 2170).

(c) http://www.indiana.edu/~c414rome/net_id/romesculp/sculpture/republican/antis1.gif

Imagen publicada por: A.M.Canto



Fundación Mérida – Fig. 14 - Retratos emeritenses más antiguos





De los retratos que aquí se exponen, en fotografía del M.N.A.R., los del nivel inferior corresponden al tipo más antiguo entre los de la ciudad, un grupo de cuatro o cinco procedentes de la necrópolis oriental, uno de los cuales, muy destrozado (no visible en la imagen), es todavía de caliza.

El tipo de labra, muy realista, los presenta llenos de arrugas, ceños, mejillas rehundidas, etc., y encaja más bien dentro de la retratística republicana, que sigue la línea de las imagines maiorum, sacadas de las mascarillas mortuorias.

La época de Augusto supuso una clara idealización del retrato personal, además de peinados netamente distintos y diferencias técnicas y materiales, pues se extiende el uso del mármol blanco.

Si se comparan con los de las figs. 8 y 9, hechos en Italia entre 50 y 30 a.C., puede verse que son bastante asimilables.

Es más, cualquiera puede comparar los retratos de la fila inferior de esta foto con los dos más próximos de la superior, y darse cuenta de la notable diferencia en los peinados y en la concepción idealista de los rostros.
...............

Los dos más próximos a nosotros corresponden a los núms. 3 y 4 del catálogo y estudio de T. Nogales Basarrate El retrato privado en Augusta Emerita, Mérida, 1997.

Para la nº 3 (la más inmediata a nosotros) la autora cita un paralelo de Ostia que R. Calza fecha "en la segunda mitad del siglo I a.C." (op.cit. vol. I, p. 7). Del nº 4 dice que "da una imagen indiscreta del anciano representado, siguiendo la pauta de retratos plenamente republicanos de mediados del siglo I a.C." (ibid., p. 9).

Foto Museo Nacional de Arte Romano

(c) http://www.mnar.es Imagen publicada por: A.M.Canto





Fundación Mérida – Fig. 15 - Terminus de Valdecaballeros 1





En la Iglesia Parroquial del Santo Ángel de Valdecaballeros. Referencias: CIL II/7, 870 = HEp 1, 115 = AE 1986, 323.
El texto dice:

Imp(erator) Caesar Aug(ustus) / Vespasianus po/ntif(ex) [max(imus)] trib(unicia) p/ot(estate) [IIII i]mp(erator) X p(ater) / p(atriae) co(n)s(ul) design(atus) / V. Ter(minus) inter Laci/nimurg(enses) et Ucu/bitanos c(olonos) c(oloniae) Claritatis Iuliae

Demuestra un ajuste del territorio de la ciudad lusitana de Lacimurga en época flavia, en mi opinión como consecuencia del ascenso de ésta a la condición de municipio latino.

Canto, art. cit. en Gerión 7, 1989, lám. IV.

(c) Foto CIL II Alcalá, Imagines. Imagen publicada por: A.M.Canto


Fundación Mérida – Fig 16 - Terminus de Valdecaballeros 2





En el mismo lugar que el anterior. Referencias: CIL II, 656 = CIL II2/7, 871.

El texto dice:
Imp(eratore) Domiti/ano Caes(are) Aug(usto) / divi Aug(usti) Vesp(asiani) f(ilio) / Augustalis te/rminus c(olonorum) c(oloniae) C(laritatis) Iul(iae) / Ucubitanor(um) / inter Aug(ustanos) Emer(itenses), o bien in ter(ritorio) Aug(ustae) Emer(itae)


Ligeramente posterior al anterior, pues es de época de Domiciano, en este caso se han precisado los límites entre las dos prefecturas situadas en el territorio de Lacimurga, la de Ucubi (Espejo, Córdoba) y la de Mérida.

Canto, art.cit., lám. V.

(c) Foto de CIL II Alcalá, Imagines. Imagen publicada por: A.M.Canto


14) UN ANFITEATRO APOYADO EN UNA MURALLA. Esta observación formaría parte de otro curioso tema, antiguo en la bibliografía: el de la "Mérida pequeña" y la "Mérida grande desde siempre", suscitado desde que el gran arqueólogo I.A. Richmond, en 1930, observó dos fases claras en la construcción de la Mérida romana. Lo que ahora nos interesa son otros dos hechos: que en plena arena del anfiteatro (8 a.C.) se encontró hace años un enterramiento romano, y que parte del muro oriental del edificio lo constituye la propia muralla de la ciudad, ambos hechos por completo inusuales en una ciudad planificada al detalle (véanse los argumentos núms. 14 y 15).

15) LA ASIMETRÍA DE LOS FOROS. Si se pretende que Augusta Emerita fue concebida y planificada por Augusto de una vez, como colonia y como capital provincial de la Lusitania, resulta extraño que los llamados "foro colonial" y "foro provincial" mantengan entre sí una cierta desviación o asimetría, como si su planeamiento no fuera coetáneo. Lo mismo cabe decir de la excentricidad del teatro con respecto al foro (hecho que observó el prestigioso experto francés Pierre Gros, también en el coloquio de Madrid ya citado).

16) LA DESVIACIÓN DEL PUENTE. Se repite que Mérida se fundó en función de su justamente famoso puente, y que él fue "el eje vertebrador de su urbanismo". En este caso fue Pedro Mateos (hoy director del Consorcio de Mérida) el que observó en 1994 y 1995 que el puente en realidad no se alinea con el decumano máximo de la ciudad, como hubiera debido esperarse si todo el planeamiento fuera coetáneo.

17) EXCAVACIONES RECIENTES EN EL FORO DE LA CALLE HOLGUÍN. Hace tres o cuatro años tuve noticia fidedigna de que en las excavaciones que se practicaban en el impresionante conjunto de la calle Holguín, en el conocido desde el siglo XVIII como "foro provincial" (así le llamaba ya Manuel de Villena Moziño, autor de excavaciones y dibujos de Mérida por orden de Carlos IV, entre 1792 y 1794), habían aparecido niveles inferiores con estructuras domésticas. Aunque no conozco los datos de la excavación, si el foro provincial se planificó, como sería lógico, en la supuesta época fundacional augustea, pues a ella acompañaría la capitalidad, este enorme edificio, sea pórtico o templo, se hubiera levantado los niveles estériles que se defienden; sin embargo, la existencia de casas anteriores, que serían amortizadas para la nueva ordenación forense, indica que éstas tendrían que ser pre-augusteas.

18) MÉRIDA, UNA CAPITAL PROVINCIAL EN UN EXTREMO DE LA PROVINCIA. Resulta también raro que, creada al menos sobre el papel la provincia de Lusitania en el 27 a.C. (según el mismo Dión Casio), desgajada de la Ulterior, sólo dos años después el propio Augusto decida fundar su capital en una posición excéntrica de la misma. Esto sugiere más bien que la ciudad ya estaba fundada, pues parecería más lógico, si se va a crear una nueva capital para una nueva provincia, ponerla en un lugar más céntrico con respecto a ésta, lo que no es aquí el caso (2).



C) EL TESTIMONIO ÁRABE Y LA DATACIÓN DEL PROPIO AUGUSTO




19) LAS DECISIVAS FUENTES ÁRABES. Desde 1987 vengo trabajando y defendiendo la extraordinaria utilidad de las fuentes árabes para la España romana. En ese año, en el repetidamente citado Coloquio "Stadtbild und Ideologie..." (1987, publ. 1990), luego en Gerión 1989 y finalmente de forma completa para Mérida, en un coloquio del Museo a comienzos de 1999 (2001b), apelé a un autor tan importante como Ahmad al-Razí (cordobés, 889-995 d.C.), cuya obra histórica fue traducida al castellano y al portugués como "Crónica del moro Rasís". Entre otras referencias, en su cap. LXVI aporta un párrafo que considero fundamental: «E Atavia (esto es, Octavio) mando adobar (terminar) todas las cosas que Julio Çesar auia començado en España, e acabo a Çaragoça, que es muy noble çibdat, e a Merida, semejante de Seuilla, e a Cordoua de Beja...». Aunque en aquel momento ya algún conocido investigador alemán trató esta fuente con desprecio, ello es un craso error. Es una fuente histórica fiable, más próxima en el tiempo que nosotros a la Antigüedad y que, sin decir lo mismo, viene a coincidir más o menos con san Isidoro (supra nº 9).

Por otro lado, en 1999, como dije, y a modo de ejemplo de la futura monografía, reuní los textos de 21 autores medievales árabes sobre Mérida, con novedades muy interesantes, históricas y arqueológicas, para la "Emerita" romana (como un desconocido arco en el centro de la ciudad (fig. 17). Pero entre estas novedades destacaré ahora sólo un texto fundamental (que reproducen 6 de dichos autores) que describe una tabla de bronce "en escuro latín", y una hermosa inscripción de mármol que el gobernador Abd Allah ben Ta"laba, el constructor de la celebérrima Alcazaba emeritense (835 d.C.), mandó arrancar de donde estaba, "sobre la mejor puerta de la çibdat", esto es, la del río (detalle que explica bien sus propias tres inscripciones fundacionales, que insertó igualmente en las puertas de la Alcazaba).




Fundación Mérida – Fig. 17 - Nuevo arco urbano


Ésta es una buena demostración de las muchas novedades que para la arqueología emeritense aportó en 1999 el estudio de los 21 autores árabes que nos dejaron descripciones y comentarios sobre la Mérida romana, como el recorrido interno de los acueductos, la gran fuente del foro, el "pretorio" anejo, la zona del barrio de "al-Furunya", esto es, el vicus Forensis, la torre con espejo junto al Guadiana, las dos inscripciones desconocidas que se citan en el artículo y muchas otras.

En este caso se trata de un arco monumental, que estaría situado en la zona céntrica de la ciudad, a la altura de la c/ Mirabeles, 24 y por tanto inmediato al llamado "foro colonial".

Como puede observarse, se formaba con sólo 11 bloques de gran tamaño, pues "permitía el paso bajo él de un jinete con su estandarte". Con estas indicaciones mías, la arquitecta Dª Sara Luzón Canto reconstruyó amablemente, como aquí se ve, el aspecto que podría tener, y que indica un tipo de arquitectura realmente antigua.

Es la fig. 1 de mi artículo «Fuentes árabes para la Mérida romana», en: La islamización de la Extremadura romana (Jornadas del Museo Nacional de Arte Romano, Mérida, 30-31 de enero de 1999), Cuadernos Emeritenses nº 17 (edd. F. Valdés y A. Jiménez), Mérida, 2001, págs.11-86.

(c) Alicia M. Canto y Sara Luzón Canto. Imagen publicada por: A.M.Canto


El texto que las dos inscripciones romanas contenían permite confirmar, y así lo hice, que en efecto Mérida tuvo el epíteto de "Iulia", y que su muralla fue construída por tramos de 8,35 m "a cargo de los ciudadanos", lo que sugiere sin duda un estatuto municipal ("municipium" = de "moenia capere") y no colonial, ya que lo que diferencia a una colonia de un municipio, entre otras cosas, es "la común participación en las cargas públicas, empezando por la construcción de las murallas" (A. d"Ors, EJER, 1953, 140).

Es decir, que las fuentes árabes vienen a redondear y explicar las otras 18 "anomalías" anteriormente detalladas. Y todo ello , estimado en conjunto, permite sugerir, al menos como hipótesis verosímil, que Mérida no sólo existió antes de Augusto, probablemente como como un "praesidium" militar (incluso anterior a César), sino que bajo César Mérida pudo ser en efecto una verdadera ciudad, posiblemente un "municipium civium Romanorum" con el nombre de "Municipium Iulium Emerita". Nada tan extraño, en fin de cuentas, si pensamos que fundó otra Praesidium en la Ulterior (Scallabis), y que la otra gran ciudad de Lusitania, la actual Lisboa, se llamaba igualmente "Municipium Iulium Olisipo"...

Es conocida la "pietas" filial de Augusto, por la cual procuró terminar todo lo que César, debido a su temprano asesinato, había dejado comenzado. Así que, al decidir entre Olisipo y Emerita que ésta sería la capital de la nueva Lusitania, asumió los gastos de su elevación a colonia, siendo él el deductor de dos asignaciones de veteranos de las guerras cántabras, una posiblemente hacia 25-21 a.C. y otra segunda en el 16-15 a.C. (pero véase ahora el argumento nº 20), representado en este caso por su yerno Agripa como "adsignator" y evergeta (Agripa regala al menos el teatro, en ese año: es el mismo papel que para Caesarea Augusta debió de jugar Germánico, y para Corduba Marcelo, el sobrino y llorado heredero de Augusto). Pero el estatuto colonial de Mérida no pudo llegar antes del 2 a.C., si nos fiamos de las monedas. Pudo haber otras asignaciones de veteranos (incluso anteriores, del 30 a.C., véase infra el nº 20), y la historia arquitectónica es otro problema sin dilucidar. Pero no se trata aquí de ello, sino de demostrar cuántas razones existen, y de bastante peso si se toman como conjunto, para pensar que, en realidad, Augusto no fue el primer "fundador" de Emerita.

Pero, en cuanto a la cronología, conviene tener en cuenta aún un último testimonio: el de Augusto:

20) LO QUE AUGUSTO DEJÓ ESCRITO SOBRE SUS COLONIAS... Y MUNICIPIOS. Vamos a terminar esta serie en progreso de argumentos con uno de cierta contundencia intrínseca: las fechas de la actividad asentadora de veteranos de Augusto de la pluma de su propio protagonista.

En efecto, Augusto, en su testamento político o Res Gestae (un documento fundamental pero que, curiosamente, rara vez se suele tener en cuenta cuando se debate el tema de la fundación de sus colonias), "discrepa" de Dión Casio (fuente preferida sobre él, también curiosamente) al fechar en los años 30 y 14 a.C. aquéllos en los que fundó colonias o libró fuertes cantidades para adquirir lotes de tierra a los municipios, con destino a los veteranos (cap. 16.1: ...Pecuniam pro agris quos in consulatu meo quarto (30 a.C.) et postea consulibus M. Crasso et Cn. Lentulo Augure (14 a.C.) adsignavi militibus solvi municipis... pro praedis Italicis... et pro agris provincialibus...); mientras que para los años 7, 6, 4, 3 y 2 a.C. recuerda el cambio a la recompensa en dinero, y sólo en relación a los municipia (cap. 16.2: ...militibus quos emeriteis stipendis in sua municipia deduxi, praemia numerato persolvi...).

Si unimos estos datos a su frase posterior colonias militum in... utraque Hispania (o sea: en las dos Hispanias)... deduxi (cap. 28), todo tomado al pie de la letra me parece que indica que las colonias augusteas hispanas fueron deducidas principalmente en la fase del año 30 a.C., tras la campaña de Actium, y cuando en Hispania sólo había dos provincias. Punto en el que se debe recordar también la afirmación de Higino (De limit., p. 177 Lachmann): exercitus qui aut sub Antonio aut sub Lepido militaverant, pariter et suarum legionum milites colonos fecit alios in Italia alios in provinciis (véase supra el argumento nº 12).

Esta actividad colonizadora de Augusto, que para Hispania se conoce muy mal, coincide asimismo con el reparto inmediato de un congiarium en el año siguiente, 29 a.C., según las mismas Res Gestae 15.3: et colonis militum meorum consul quintum... triumphale congiarium.

Por tanto, habría que tener muy en cuenta lo que el propio Augusto afirma, y valorar casos hispanos en los que aparecen soldados que pudieron haber militado sub Antonio aut sub Lepido, como los conocidos (pero generalmente rechazados como falsos o anómalos) epígrafes de tres soldados de la legión XX y tribu Papiria (CIL II, 22*, 662 y 719) asentados en el entorno de Mérida en una fecha evidentemente anterior a la «oficial» del 25 a.C. (3)

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CONCLUSIÓN Como conclusión necesaria, parece que quienes quieran seguir defendiendo que Mérida se fundó sobre un lugar vacío, y que Augusto fue su primer y único "fundador" en el año 25 a.C., como en esta exposición, y en prácticamente todos los manuales, artículos y, consecuentemente, textos en red, leemos, aun conociendo esta larga serie de argumentos contrarios (por estar casi todos ellos publicados, y varios expuestos in situ) puede hacerlo, pero no saltando sobre todos estos obstáculos como si no existieran; se debería, desde el punto de vista metodológico, aludir a ellos, darles la debida explicación, uno a uno, o bien demostrar claramente su invalidez. Comenzando, obviamente, por la traducción de Dión Casio, ahora demostrada como errónea, y que es el texto principal.


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(*) El artículo se subió el 2-11-2005. El argumento nº 12 fue añadido el 4-11-2005, y el nº 20, también nuevo, lo ha sido hoy 12-11-2005. Como puede observarse, da lugar a algunas pequeñas matizaciones cronológicas que perfilaré mejor en breve. - Con fecha 2-12-2005 se añaden todas las imágenes restantes y sus llamadas en el texto, con el problema de ordenación avisado al principio. - Con fecha 2-1-2006 se complementa el argumento nº 11.

(1) En este sentido, es muy significativo el ejemplo de Caesarea Augusta, la actual Zaragoza, de la que también (con la solitaria excepción de don Antonio Beltrán) se negaron siempre sus niveles anteriores a Augusto, hasta que éstos han acabado apareciendo, en parte fuera del recinto romano definido por las murallas, y más hacia la confluencia del Ebro y el Huerva, remontándose al menos a los finales del siglo II y comienzos del I a.C.

(2) El caso de Tarraco no es asimilable, pues la ciudad existía desde mucho tiempo atrás, en su versión romana al menos desde 218 a.C., bajo los dos hermanos Escipiones, durante la SGP, y fue desde siempre la capital de la misma provincia, la Hispania Citerior.

(3) Párrafos tomados literalmente del artículo citado infra, en Gerión 2001.

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BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA PARA ESTAS HIPÓTESIS:

- Canto, Alicia Mª (1987/1990): «Las tres fundaciones de Augusta Emerita», Stadtbild und Ideologie.
Die Monumentalisierung hispanischen Städten zwischen Republik und Kaiserzeit (Coloquio del DAI-Madrid, octubre de 1987), Bayerische Akademie der Wiss. Phil.-Historische Klasse, Abhandlung 103, Munich, 1990, 289-297.

- Ead. (1989): «Colonia Iulia Augusta Emerita: Consideraciones en torno a su fundación y territorio», Gerión 7, 1989, 149-205. Novedad: ahora consultable y descargable en Red, en: http://www.ucm.es/BUCM/revistas/ghi/02130181/articulos/GERI8989120149A.PDF
, aunque salió con muchas erratas y los mapas sin pasar a limpio, pero se pueden ver aquí en Celtiberia.

- Ead. (1997): «El mausoleo del Dintel de los Ríos de Mérida, Revve Anabaraecus y el culto de la confluencia» (en colaboración con F. Palma y A. Bejarano), Madrider Mitteilungen 38, 1997, 247-294.

- Ead. (2001a): «Sinoicismo y stolati en Emerita, Caesaraugusta y Pax: Una relectura de Estrabón III, 2, 15», Gerión 19, 2001, 423-474. (Cf.
http://www.ucm.es/info/antigua/g2001.htm).
Novedad: ahora es consultable y descargable en Red, en: http://www.ucm.es/BUCM/revistas/ghi/02130181/articulos/GERI0101110425A.PDF


- Ead. (2001b): «Fuentes árabes para la Mérida romana», La islamización de la Extremadura romana (Jornadas del Museo Nacional de Arte Romano, Mérida, 30-31 de enero de 1999), Cuadernos Emeritenses nº 17, edd. F. Valdés y A. Jiménez, Mérida, 2001, 11-86.

© Alicia M. Canto, Universidad Autónoma de Madrid

Fuente original del texto, modificado y ampliado:
http://sagitta.ci.uc.pt/mhonarchive/archport/msg01022.html
Anuncio de la citada exposición en el MNAR: http://www.hoy.es/pg040327/prensa/noticias/Merida/200403/27/HOY-LOC-004.html
Desde el punto de vista tradicional: http://www.simulacraromae.org/emerita/index.htm
http://www.simulacraromae.org/emerita/historia.htm 

  

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